2.7.14

Contra la Usura



Por Rodolfo Alonso *



¿Puede ser asombroso que el rostro más salvaje y desbocado del rapaz capitalismo financiero, ensañado hoy contra el único país que había sido capaz de librarse de sus garras, desnude su realidad atroz de tal manera que la convierte en su más nítida metáfora?
Hace mucho ya que la Usura no necesita esconder su pico ávido y curvado. Pero nunca, como en los últimos decenios y ahora, en estos días que nos tocan tan dolorosamente y tan de cerca, se ha exhibido más orgullosa, más reina impúdica y feroz. Nunca pareció más segura y más ufana de sí misma. Nunca había dejado tan de lado toda máscara de hipócrita moral, de hipócrita justicia.
Ese rostro sangrante e insaciable es el ídolo del Oro, capaz de imponer en forma universal su adoración y, al mismo tiempo, beber como caníbal tanto la sangre de sus fieles como la sangre de sus víctimas. Ese rostro es el enemigo mortal de la Belleza.
Bien sé yo que un gran poeta como Ezra Pound ya la había magníficamente revelado (con ropaje de siglos) en su inolvidable Canto XLV, nada menos que de 1937. Pero a mí se me presentó, sin habérmelo propuesto, en un momento no menos significativo: el 11 de junio del año 2000. Y no me parece para nada inadecuado volver a recordarla en aquellas mismas palabras, precisamente aquí y ahora.


                 Rehúsa prosternarse ante Baal

                
                 ¿Qué es enfrentar los lobos
                 en el silencio blanco
                 del Yukón o la estepa,
                 ser echado a los leones
                 liviano como un mártir,
                 trepar involuntario
                 al potro del tormento,
                 sentir el frío abrazo
                 de la Dama de Hierro,
                 que acaricien tu cuello
                 con el garrote vil,
                 el lazo de los tugs,
                 la soga del verdugo
                 o la atroz sutileza
                 de los Inquisidores,
                 sobrevivir naufragios,
                 te trague la Ballena,
                 atravesar los polos,
                 caerse en la manigua,
                 delirar en la selva,
                 sostener al simún
                 bajo el sol de las doce,
                 salvarse de la peste,
                 perderse en la tormenta
                 de nieve hasta dormirse
                 dulcemente por siempre,
                 ser presa de caníbales,
                 comprado como esclavo?
                 ¿Qué es enfrentarse a eso
                 frente al escalofrío
                 de un alud financiero,
                 el maëlstrom de la Bolsa,
                 el rugir del dinero,
                 el tifón de la usura
                 que te sorbe la médula
                 con la fría mirada
                 seductora y terrible
                 de insaciable Medusa?
                 ¿Nunca se podrá ser
                 lo suficientemente
                 humano? Silencioso,
                 Harpagón, corroído
                 por su cáncer dorado,
                 vuelve silencio al mundo
                 y prisión al destino.
       Miserable confort.


  • Poeta, traductor, ensayista.

es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Alonso


13.6.14

NO HAY PAZ PARA OCTAVIO PAZ


 

 
Publicado en Página/12 el 10 de junio.

                                                                                                                                Por Rodolfo Alonso *

 

El gran dinero y la gran prensa neoliberal intentaron apoderarse de todo Octavio Paz, el célebre escritor mexicano, distorsionando sus tempranas críticas al terror stalinista y su redescubrimiento del verdadero liberalismo para adjudicárselo, domesticado como a tantos otros conversos hacia la derecha.

            Porque Paz, nacido en plena Revolución Mexicana (1914), era hijo de Octavio Paz Solórzano, fundador del Partido Nacional Agrarista, asesor legal de Emiliano Zapata y su representante en EEUU, involucrado en la reforma agraria y en las transformaciones educativas de José Vasconcelos. Apenas recibido, en 1937 parte a Yucatán con las misiones pedagógicas de Lázaro Cárdenas. Y también ese año integra la delegación mexicana al célebre Congreso de Escritores Antifascistas convocado en Valencia por los republicanos españoles, mientras arreciaba la guerra civil desatada por el franquismo.

            Comenzaba su tarea de escritor, cuyos primeros títulos lo vuelven hombre público. Polemista agudo, convencido humanista, su figura crece como su influjo, entre admiraciones y rechazos. Pero algo hay que reconocerle: en 1968, tras 24 años de diplomacia renuncia como rechazo a la feroz represión oficial que dejó muchos muertos y heridos, durante la masacre de Tlatelolco, entre los estudiantes mexicanos.

            Medio siglo después de aquel legendario Congreso de Valencia, se invitó a los sobrevivientes. A Octavio Paz eso le provocó un gran texto: “El lugar de la prueba”. Lo reprodujo La Nación el 8 de noviembre de 1987. Y en él descubrí una vertiente bien oculta. Dice: “porque la libertad de expresión está en peligro siempre. La amenazan no sólo los gobiernos totalitarios y las dictaduras militares, sino también, en las democracias capitalistas, las fuerzas impersonales de la publicidad y el mercado. Someter las artes y la literatura a las leyes que rigen la circulación de mercancías es una forma de censura no menos nociva y bárbara que la censura ideológica.”

            En su libro La otra voz / Poesía y fin de siglo, de 1990, el año de su Premio Nobel, Octavio Paz reitera claramente: “hoy las artes y la literatura se exponen a un peligro distinto: no las amenaza una doctrina o un partido político omnisciente sino un proceso económico sin rostro, sin alma y sin dirección. El mercado es circular, impersonal, imparcial e inflexible.”

Y en otro libro: Al paso, insiste: “Pienso en la solapada dominación del dinero y el comercio en el mundo del arte y la literatura. Las leyes del mercado no son estrictamente aplicables a la literatura, al pensamiento y al arte. Las potencias meramente comerciales, regidas por el criterio del éxito y la venta, tienden a la uniformidad – máscara de la muerte.”

            No era algo casual. El 25 de agosto de 1992 leo en La Nación: “Es muy grave que el relativismo social actual se convierta en un nuevo absolutismo basado en esta idea: las cosas no tienen valor, tienen precio. Este es el camino por el cual una sociedad se destruye.” Y añade: “Cuando yo era joven el gran enemigo del arte eran los Estados autoritarios. Esta amenaza ha sido sustituida por otra mucho más sutil: la amenaza del mercado, que lo relativiza todo. Estas son las grandes amenazas modernas. El mecanismo del mercado no tiene ideología, acepta todas, las usa todas, no respeta ninguna y se sirve de todas ellas.”

            Si fuera poco, en Le Nouvel Observateur poco antes de morir, en 1998 afirma Paz: “Se habló del desastre del autoritarismo, sería preciso hablar del desastre del capitalismo liberal y democrático, en el dominio del pensamiento como en el de la vida cotidiana; la idolatría del dinero, el mercado transformado en valor único que expulsa a todos los otros.”

            Podría citar más, pero ya basta. Llegó la hora de pensar a Octavio Paz en su complejidad, sin anteojeras. No quiero decir que tal reiteración sea única. Pero siento que le debemos considerarlo íntegramente, desde nuestra propia perspectiva sí, pero en toda su  fecunda riqueza. Así empezó a ocurrir donde algunos no hubieran esperado: intelectuales cubanos impulsaron un seminario de análisis a fondo para la entera obra de Paz.

            Y hay más. En “El lugar de la prueba”, 50 años después de aquel congreso antifascista, Octavio Paz sólo recuerda esto: “en fin, y ante todo, el trato con los soldados, los campesinos, los obreros, los maestros de escuela, los periodistas, los muchachos y las muchachas, los viejos y las viejas. Con ellos y por ellos aprendí que la palabra fraternidad no es menos preciosa que la palabra libertad: es el pan de los hombres, el pan compartido. Esto que digo no es una figura literaria. Una noche tuve que refugiarme con algunos amigos en una aldea vecina a Valencia mientras la aviación enemiga, detenida por las baterías antiaéreas, descargaba sus bombas en la carretera. El campesino que nos dio albergue, al enterarse de que yo venía de México, un país que ayudaba a los republicanos, salió a su huerta a pesar del bombardeo, cortó un melón y, con un pedazo de pan y un jarro de vino, lo compartió con nosotros.”

            ¿Alguien capaz de expresar eso no merece que volvamos a pensarlo de nuevo?

* Poeta, traductor, ensayista.

26.4.14

RODOLFO ALONSO EN LA FERIA DEL LIBRO

 
 
 
Especialmente invitado, Rodolfo Alonso participará en dos actividades de la Feria del Libro.
        
El domingo 4 de mayo, a las 20,30, compartirá con los escritores mexicanos Michael Antonio Del Toro y Julio Trujillo la mesa redonda sobre “Octavio Paz, poeta”. Coordina: Celina Manzoni. Organiza el Consejo Nacional para las Artes y la Cultura de México. Sala: Roberto Arlt.
        
Y el viernes 9 de mayo, a las 20,30, formará parte del encuentro en homenaje a Juan Gelman, junto con Jacques Ancet, Jorge Boccanera y Daniel Freidemberg. Coordina: Alberto Diaz. Organiza la Fundación El Libro. Sala: Alfonsina Storni.
 
 

24.4.14

HOMENAJE FRATERNAL A JUAN GELMAN


 

 

El jueves 8 de mayo, a las 19, en la sala “Augusto R. Cortazar” de la Biblioteca Nacional, Agüero 2502, CABA, dos poetas y grandes amigos de Juan Gelman le rinden sentido y fraternal homenaje.

Jacques Ancet, su traductor al francés, leerá su largo poema “La lumière et les cendres / Milonga pour Juan Gelman”, escrito entre el 13 y el 30 de enero de 2014. Y Rodolfo Alonso leerá su traducción de dicho poema: “Las cenizas y la luz / Milonga para Juan Gelman”, efectuada casi simultáneamente.

Ambos se referirán, además, a esa circunstancia y a sus recuerdos y valoraciones del gran poeta fallecido el 14 de enero.

En la oportunidad, Alción Editora presentará su edición bilingüe de “Las cenizas y la luz / Milonga para Juan Gelman”, de Jacques Ancet, con traducción y prólogo de Rodolfo Alonso.

Entrada libre y gratuita.

 

HOMENAJE FRATERNAL A JUAN GELMAN

 

El jueves 8 de mayo, a las 19, en la sala “Augusto R. Cortazar” de la Biblioteca Nacional, Agüero 2502, CABA, dos poetas y grandes amigos de Juan Gelman le rinden sentido y fraternal homenaje.

Jacques Ancet, su traductor al francés, leerá su largo poema “La lumière et les cendres / Milonga pour Juan Gelman”, escrito entre el 13 y el 30 de enero de 2014. Y Rodolfo Alonso leerá su traducción de dicho poema: “Las cenizas y la luz / Milonga para Juan Gelman”, efectuada casi simultáneamente.

Ambos se referirán, además, a esa circunstancia y a sus recuerdos y valoraciones del gran poeta fallecido el 14 de enero.

En la oportunidad, Alción Editora presentará su edición bilingüe de “Las cenizas y la luz / Milonga para Juan Gelman”, de Jacques Ancet, con traducción y prólogo de Rodolfo Alonso.

Entrada libre y gratuita.

 

23.4.14

Con Shakespeare, 450 años después


 

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Miércoles, 23 de abril de 2014
Opinión

Con Shakespeare, 450 años después

Por Rodolfo Alonso * 
La única fecha cierta, documentada, es la de su bautismo, el 26 de abril de 1564. Hay quienes la prefieren ubicar tres días antes, para forzarla quizás a coincidir con la de su muerte, un 23 de abril pero de 1616. Por su lado, la tradición afirma que en aquellos tiempos se acostumbraba bautizar a los niños dentro de la semana posterior a haberlos dado a luz. Podemos por lo tanto estar seguros de que en la última semana de abril de 2014 se conmemorarán 450 años de la entrada en el mundo del más ilustre poeta de la lengua inglesa, el bardo, el indeleble y justicieramente universal Cisne de Avon.
“Hay hombres que son océanos”, dijo de él Victor Hugo. ¿Qué más puede hoy decir uno, ya, de William Shakespeare? Una sola de sus muchas obras de teatro hubiera sido más que suficiente para otorgarle la inmortalidad que puede caber en el corazón de los hombres. (Y, lo que es tantas veces más difícil, para justificarla.)
Pero no sólo derramó su talento, su sensibilidad y su devoción por la belleza, siempre crispada por lo esencialmente humano, en decenas de tragedias y aun comedias que siguen vivas siglo tras siglo sobre los escenarios del mundo entero (el mismo globo es su escenario, como lo fue en vida su Teatro del Globo, milagrosamente reconstruido a orillas del Támesis), sino que también nos dejó sus Sonetos.
Esos providenciales textos-océano de misterioso origen, de aventurada vida –tan unida a la suya propia, a su propia existencia—, que se salvaron milagrosamente de más de una airada tentativa de destruirlos y que nos permiten conocer aún ahora, más que nada, como nadie, el encendido corazón mismo del hombre que seguimos llamando Willian Shakespeare, del gran poeta encarnado en su lengua libre, fértil y rica.

Un soneto de Shakespeare 
Avido Tiempo, mella las garras del león.
Y haz que la tierra trague su propia dulce cría;
Arranca agudos dientes de las fauces del tigre
Feroz, e incendia al fénix longevo en su sangre;
Que sea la época alegre o triste mientras fluyes,
Y haz todo lo que quieras, Tiempo de pies ligeros,
Al vasto mundo y a sus dulzuras que marchitan;
Pero yo te prohíbo el crimen más horrible:
¡Oh! que tus horas no ajen la clara frente amada
Ni traces allí líneas con tu antigua pluma;
A ella en tu curso intacta llegar a ser concédele
Modelo de belleza para hombres del futuro.
Viejo Tiempo, encarnízate: a pesar de tu agravio
En mis versos por siempre mi amor vivirá joven. 
(Versión de Rodolfo Alonso) 
* Poeta, traductor, ensayista.
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