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21.4.12

GELMAN Y ALONSO EN MÉXICO


Rodolfo Alonso con Lêdo Ivo y Juan Gelman, México, 2008 (foto: Javier Narváez)


Especialmente invitados a Xalapa (México), por la Universidad Veracruzana, los poetas Juan Gelman y Rodolfo Alonso participarán en su Feria Internacional del Libro Universitario.

Alonso no sólo presentará sus “Poemas pendientes”, con prólogo del poeta brasileño Lêdo Ivo (editado por la UV), sino que participará en la presentación de la “Obra reunida”, de Juan Gelman (Fondo de Cultura Económica). A quien acompañará también en su recital de poemas.
Además, Rodolfo Alonso ofrecerá una charla sobre “Poesía, lenguaje y traducción”, a solicitud de las Facultades de Letras y de Idiomas de la UV.

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29.3.12

Poema de Rodolfo Alonso

Oui, Madame, je m’appelle Lyon

El hombre hermoso y su perro cortejan a la fornida señorita.

El perro hace ejercicios de destreza para distraerlos, como si fuera un burgués amaestrado.

La fornida señorita, hija de la cortesía, amó al perro y se escapó con él para dedicarse a la piratería.

Mantuvieron una delicada amistad con el capellán dominico, pero el contramaestre los expulsó de la nave.

Desde entonces bogan.


RODOLFO ALONSO

1958

Incluido en su libro “Poemas pendientes”, prólogo de Lêdo Ivo (Alción Editora, Córdoba, 2010). Reeditado en México por la Universidad Veracruzana (Xalapa, 2011). En curso de traducción para su edición en Brasil (Topbooks Editora, Rio de Janeiro).

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22.3.12

El testamento de Atahualpa Yupanqui





Contratapa / Jueves, 22 de marzo de 2012
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www.pagina12.com.ar

El Testamento de Atahualpa Yupanqui

Por Rodolfo Alonso *

A veces me pareciera intuir que, como ya dijo Ortega para el hombre, también las cosas tienen su circunstancia. La capataza, ese libro de Atahualpa Yupanqui publicado en 1992, me llegó casi al mismo tiempo que la noticia de su muerte (ocurrida en Nimes, al sur de Francia, ese 23 de mayo) y, sin embargo, entre el auténtico dolor por semejante pérdida y las habituales efusiones de rigor que prodigaron los medios –en este caso, harto merecidas–, me sorprendí con la alegría de reencontrarlo, vivo, en esas páginas. Que eran una cabal reafirmación de su lirismo pero que, editadas apenas un mes antes de su partida, se volvían sin duda un testamento.

Bajo la clara metáfora del título, esa “luna del cielo” a la que nombra, tan sugestivamente, “capataza / de todo lo que amo y lo que dejo”, ese libro reúne textos y poemas de toda una vida tan íntimamente rica como generosamente prodigada. No por casualidad tuvo el orgullo y el honor, bien limpios, de lograr ser escuchado –aún fuera del país– sin desdeñar su hombría de bien, su dignidad de artista, creando con su sola presencia un aura de respeto leal y de calor humano, donde se recreó el antiguo diálogo del hombre con la voz y su música, con la verdad y su misterio.

Fue suyo y supo ser de todos, sin duda porque supo ser él mismo, con todo, íntegramente y, por serlo, puede ser tan nuestro. Separadas en aquel libro de su guitarra nítida, indeleble, de eso que constituye la canción lograda, sus palabras se revelan en su plena honestidad. Había en él también, y es comprensible, un don de lenguaje como había un don de oído, y esas páginas nos devuelven la nobleza pausada de su acento, el poderío de su lengua.

Nacido en la bonaerense Pergamino para 1908, a los siete años ya se afincó en Tucumán. De su padre ferroviario heredó la pasión de los viajes y, si anduvo todos los caminos, primero fueron los del Norte y la Argentina entera, luego la América limpiamente mestiza y, más tarde, Europa, Japón, el mundo.

Para mi infancia de porteño hijo de inmigrantes que buscaba (instintivamente) su identidad y que desde muy temprano intentó conocer el país, el temprano contacto con su personalidad resultó fundamental. Junto con el tango en su era de esplendor, allá por los cuarenta, el arte de Atahualpa Yupanqui y de otros como él (¿quién puede olvidar a Manuel Castilla y Cuchi Leguizamón?) me impregnaron, desde niño, como el más puro y auténtico folklore de este suelo. Sólo ya de muchacho, buscando entender, descubrí que esa música honda y contenida, que esa palabra encendida no era la voz anónima del pueblo, sino que tenía autor, autores, creadores.

Pero más adelante comprendí, ya adulto, que esos autores eran en realidad, de modo inmanente, recreadores, retransmisores de una sabiduría también honda y encarnada, que si se nos hacía propia a los que queríamos llegar a ser argentinos no dejaba de tener ancestros, muchas veces insospechados. Que esos ancestros fueran los indios primigenios, los auténticos naturales de estas tierras, no era sorpresa alguna, pero sí que se entremezclaran allí coplas y tonos y hasta instrumentos de otros orígenes, que inclusive se habían llegado a imaginar conquistadores.

La voz y la guitarra de Atahualpa Yupanqui (nombre de alta raigambre incaica, con que se rebautizó el que se llamaba Héctor Roberto Chavero) se convirtieron, con indudable señorío, en la evidencia de una identidad personalísima y en el renacimiento de una resonancia antigua y general.

Hoy, y no sólo asolados por su ausencia, se nos hará más difícil alentar una esperanza tan reparadora. Las fuentes antaño espontáneamente fecundas de la creatividad popular, mucho me temo que hoy parecen cegadas por los miasmas deletéreos de la sociedad de consumo masivo. Esa sociedad donde lo espectacular y lo estruendoso digitado por los medios conspira –cuando no la anula– contra la recogida comunión con un artista legítimo, que no apela sino a su voz y su guitarra, cantando casi como para sí mismo. Y, como puede comprobarse precisamente en las páginas de La capataza, fue el mismo don Ata quien lo percibió, ya el 30 de mayo de 1936: “Y en Buenos Aires el folklore seguirá siendo para algunos una misión, para otros algo que está de moda, y para la gran mayoría una industria”.

Como los desolados colegas que despidieron su ataúd en París, el 28 de mayo de 1992, cuando lo devolvían a su tierra, a su Cerro Colorado, no podemos dejar de sentirlo presente. El sabía, como tantas otras cosas, que los poetas “Sienten cuando los ronda de cerca el gran silencio; cuando se les va acercando, cada día, cada semana, como una sombra amplia, amada, nunca desconocida, el silencio”. Y por eso podemos decir de él, contra el silencio, lo que él supo decir a la muerte de Félix Pérez Cardozo: “Difícil será oír en adelante un arpa como la suya”. Sólo que poniendo en sus manos, claro, para siempre, la guitarra de siempre.

* Poeta, traductor, ensayista.

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22.10.09

Premios

RODOLFO ALONSO EN ITALIA


Con motivo de la aparición de su antología bilingüe “Il rumore del mondo”, publicada por la editorial Ponte Sisto (Roma, 2009), con prólogo de Juan Gelman y traducción de Sara Pagnini, el poeta, traductor y ensayista argentino Rodolfo Alonso, viajará a Italia especialmente invitado.

El libro será presentado en el Circolo delle Vie Nuove, de Florencia, el 27-10; en el Teatro India, de Roma, el 30-10; y en el célebre Café San Marco de Trieste el 5-11, con auspicio del Pen Club e Iniziativa Europea. Participarán en los actos, entre otros, los escritores Martha Canfield, Claudio Magris y Juan Octavio Prenz.

Por otro lado, la editorial Argonauta acaba de publicar en Buenos Aires “Cien poemas escogidos”, del gran poeta italiano Giuseppe Ungaretti, con selección, traducción y prólogo de Rodolfo Alonso.

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RODOLFO ALONSO EN BÉLGICA

Especialmente invitado, el poeta argentino Rodolfo Alonso volverá a representar al país en la XXIV Bienal Internacional de Poesía, que se realizará en Lieja (Bélgica) del 4 al 7 de septiembre próximo. En la oportunidad, el autor dará lectura a su tesis “¿Para qué sirve hoy la poesía?”.

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La Academia Brasileña de Letras acaba de otorgar sus Palmas Académicas al poeta y traductor argentino Rodolfo Alonso. Esta distinción es raramente concedida, y se destina únicamente a jefes de estado, altas personalidades extranjeras o de gobierno, y “hombres de letras de notable merecimiento”. En la oportunidad se distinguió también al célebre antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, y anteriormente la había recibido el Presidente de Francia, Jacques Chirac. La ceremonia de entrega se realizará a fin de año, en Rio de Janeiro.

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PREMIO ÚNICO DE ENSAYO INÉDITO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Alción Editora publicará La voz sin amo, libro de Rodolfo Alonso que obtuvo recientemente el Premio Único de Ensayo Inédito de la Ciudad de Buenos Aires, con un jurado del que formaban parte María Rosa Lojo, Santiago Kovadloff y Horacio Sanguinetti.


En el Aula Magna del Colegio Nacional Buenos Aires, el 10 de agosto de 2006, se presenta el libro de Ensayos "La voz sin amo" de Rodolfo Alonso. Se refirirán a la obra los escritores Noé Jitrik y Horacio Salas.

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GRAN PREMIO DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN (2006)
El poeta argentino Rodolfo Alonso acaba de recibir, por unanimidad, el Premio Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia), por su libro “El arte de callar” (Alción, Córdoba, 2003). Dotado con tres mil dólares, el premio será entregado en la próxima edición del célebre Festival, uno de los más concurridos del mundo, del 24 de junio al 2 de julio. El jurado fue integrado por destacados poetas latinoamericanos: el colombiano Juan Manuel Roca, el cubano Norberto Codina y el venezolano William Osuna. "El libro de Alonso se inserta a la vez en lo mejor de su obra y en lo mejor de la lírica hispanoamericana... sobriedad, humor, reflexión, diversos registros que van del epigrama a la elegía, son rasgos de un libro de inquietante belleza", expresó el jurado en el acta que lo hizo acreedor del premio.

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