26.4.14

RODOLFO ALONSO EN LA FERIA DEL LIBRO

 
 
 
Especialmente invitado, Rodolfo Alonso participará en dos actividades de la Feria del Libro.
        
El domingo 4 de mayo, a las 20,30, compartirá con los escritores mexicanos Michael Antonio Del Toro y Julio Trujillo la mesa redonda sobre “Octavio Paz, poeta”. Coordina: Celina Manzoni. Organiza el Consejo Nacional para las Artes y la Cultura de México. Sala: Roberto Arlt.
        
Y el viernes 9 de mayo, a las 20,30, formará parte del encuentro en homenaje a Juan Gelman, junto con Jacques Ancet, Jorge Boccanera y Daniel Freidemberg. Coordina: Alberto Diaz. Organiza la Fundación El Libro. Sala: Alfonsina Storni.
 
 

24.4.14

HOMENAJE FRATERNAL A JUAN GELMAN


 

 

El jueves 8 de mayo, a las 19, en la sala “Augusto R. Cortazar” de la Biblioteca Nacional, Agüero 2502, CABA, dos poetas y grandes amigos de Juan Gelman le rinden sentido y fraternal homenaje.

Jacques Ancet, su traductor al francés, leerá su largo poema “La lumière et les cendres / Milonga pour Juan Gelman”, escrito entre el 13 y el 30 de enero de 2014. Y Rodolfo Alonso leerá su traducción de dicho poema: “Las cenizas y la luz / Milonga para Juan Gelman”, efectuada casi simultáneamente.

Ambos se referirán, además, a esa circunstancia y a sus recuerdos y valoraciones del gran poeta fallecido el 14 de enero.

En la oportunidad, Alción Editora presentará su edición bilingüe de “Las cenizas y la luz / Milonga para Juan Gelman”, de Jacques Ancet, con traducción y prólogo de Rodolfo Alonso.

Entrada libre y gratuita.

 

HOMENAJE FRATERNAL A JUAN GELMAN

 

El jueves 8 de mayo, a las 19, en la sala “Augusto R. Cortazar” de la Biblioteca Nacional, Agüero 2502, CABA, dos poetas y grandes amigos de Juan Gelman le rinden sentido y fraternal homenaje.

Jacques Ancet, su traductor al francés, leerá su largo poema “La lumière et les cendres / Milonga pour Juan Gelman”, escrito entre el 13 y el 30 de enero de 2014. Y Rodolfo Alonso leerá su traducción de dicho poema: “Las cenizas y la luz / Milonga para Juan Gelman”, efectuada casi simultáneamente.

Ambos se referirán, además, a esa circunstancia y a sus recuerdos y valoraciones del gran poeta fallecido el 14 de enero.

En la oportunidad, Alción Editora presentará su edición bilingüe de “Las cenizas y la luz / Milonga para Juan Gelman”, de Jacques Ancet, con traducción y prólogo de Rodolfo Alonso.

Entrada libre y gratuita.

 

23.4.14

Con Shakespeare, 450 años después


 

Ir a la página principal

logo espectaculos
Miércoles, 23 de abril de 2014
Opinión

Con Shakespeare, 450 años después

Por Rodolfo Alonso * 
La única fecha cierta, documentada, es la de su bautismo, el 26 de abril de 1564. Hay quienes la prefieren ubicar tres días antes, para forzarla quizás a coincidir con la de su muerte, un 23 de abril pero de 1616. Por su lado, la tradición afirma que en aquellos tiempos se acostumbraba bautizar a los niños dentro de la semana posterior a haberlos dado a luz. Podemos por lo tanto estar seguros de que en la última semana de abril de 2014 se conmemorarán 450 años de la entrada en el mundo del más ilustre poeta de la lengua inglesa, el bardo, el indeleble y justicieramente universal Cisne de Avon.
“Hay hombres que son océanos”, dijo de él Victor Hugo. ¿Qué más puede hoy decir uno, ya, de William Shakespeare? Una sola de sus muchas obras de teatro hubiera sido más que suficiente para otorgarle la inmortalidad que puede caber en el corazón de los hombres. (Y, lo que es tantas veces más difícil, para justificarla.)
Pero no sólo derramó su talento, su sensibilidad y su devoción por la belleza, siempre crispada por lo esencialmente humano, en decenas de tragedias y aun comedias que siguen vivas siglo tras siglo sobre los escenarios del mundo entero (el mismo globo es su escenario, como lo fue en vida su Teatro del Globo, milagrosamente reconstruido a orillas del Támesis), sino que también nos dejó sus Sonetos.
Esos providenciales textos-océano de misterioso origen, de aventurada vida –tan unida a la suya propia, a su propia existencia—, que se salvaron milagrosamente de más de una airada tentativa de destruirlos y que nos permiten conocer aún ahora, más que nada, como nadie, el encendido corazón mismo del hombre que seguimos llamando Willian Shakespeare, del gran poeta encarnado en su lengua libre, fértil y rica.

Un soneto de Shakespeare 
Avido Tiempo, mella las garras del león.
Y haz que la tierra trague su propia dulce cría;
Arranca agudos dientes de las fauces del tigre
Feroz, e incendia al fénix longevo en su sangre;
Que sea la época alegre o triste mientras fluyes,
Y haz todo lo que quieras, Tiempo de pies ligeros,
Al vasto mundo y a sus dulzuras que marchitan;
Pero yo te prohíbo el crimen más horrible:
¡Oh! que tus horas no ajen la clara frente amada
Ni traces allí líneas con tu antigua pluma;
A ella en tu curso intacta llegar a ser concédele
Modelo de belleza para hombres del futuro.
Viejo Tiempo, encarnízate: a pesar de tu agravio
En mis versos por siempre mi amor vivirá joven. 
(Versión de Rodolfo Alonso) 
* Poeta, traductor, ensayista.
© 2000-2014 www.pagina12.com.ar  |  República Argentina  |  Todos los Derechos Reservados

15.4.14

Alcón, vivo en la poesía



logo espectaculos
Martes, 15 de abril de 2014
Opinión

Alcón, vivo en la poesía

/fotos/espectaculos/20140415/notas_e/na30fo01.jpg
Por Rodolfo Alonso *
Acaba de dejarnos. Con la misma discreción y la misma dignidad con que vivió. No sé si la banalidad y la estridencia permiten hoy calibrar cabalmente la entera personalidad de Alfredo Alcón. Los timbres y los matices de su voz, junto con la calidez y calidad de su presencia, no eran los únicos en sostener su dignidad estética, nunca bastardeada. Y que siempre se dio en él, como en los auténticos artistas, con una conciencia ética, impregnada de humanismo, y que le surgía de manera espontánea, natural, sin preconceptos y sin dogmas.
Si algo pudiera dar testimonio cabal de ello, siento que fue su decidida, delicada y total entrega a la mejor poesía. A pesar de su modestia innata, logró filtrarse aquella vez en que, reiterando en Mar del Plata su ejemplar espectáculo exclusivamente dirigido, como haría con otros, a la poesía de Lorca (que como toda gran poesía, exige un marco de silencio), Alcón lo suspendió indignado por los ruidos que le impedían cumplir con su hondo respeto hacia el poema.
Y yo mismo puedo dar testimonio de ello. Como ya había empezado a ocurrirme, cuando me descubrí adolescente poeta y traductor sin habérmelo propuesto, también sin experiencia periodística y contestando un simple aviso, la editorial Abril me convirtió en el subdirector a cargo de la dirección de su revista Claudia. Que, originalmente dirigida a la mujer moderna, algo del todo
inusual en esos tiempos, logré orientar además hacia objetivos artísticos y culturales, con lo cual su público (¡de cientos de miles de ejemplares!) se amplió hasta incluir a toda la familia.
En 1964, la editorial incorpora algo nuevo: discos flexibles. Y como promoción, decide incluirlos en la revista. De los primeros, me encargan seleccionar uno sobre “El amor en la poesía”, que iba a leer Alfredo Alcón. Así me tocó el privilegio no sólo de conocerlo personalmente, sino de hacerlo mucho más a fondo, porque el trabajo de grabación se fue haciendo cada vez más extendido y más intenso, ya que Alfredo respetaba tanto la poesía que nunca le bastaba una sola, sino que pedía reiterarlas hasta encontrar su tono, su preciso timbre.
Asistí emocionado a la forma tesonera y respetuosa con que la voz de Alfredo Alcón iba encarnando, temblorosa, tocante, la altura de los grandes poetas que mi juventud había reunido a tal efecto. Comenzaba por los clásicos: Catulo, el arábigo-andaluz Umar Ben Umar, un anónimo del Romancero español, Garcilaso, Quevedo, de cuyo inmortal soneto “Amor constante más allá de la muerte” Alfredo quiso realizar numerosas versiones, cosa que aún me asombra luminosamente por tanto como implica.
Y a partir de Rubén Darío, de César Vallejo y de Neruda, seguimos con otros grandes modernos, muchos casi desconocidos por entonces, como era el caso de Macedonio Fernández, o de Ricardo Güiraldes como poeta, para seguir con los preclaros españoles Pedro Salinas y Miguel Hernández. Así como con mis propias traducciones de Fernando Pessoa, Paul Eluard, Jacques Prévert. Para cerrar con una límpida copla popular argentina.
Pero ése no había sido nuestro único encuentro. Poco antes, en 1961, cuando maduraba el “nuevo cine argentino”, que sólo iba a decapitar la dictadura de Onganía, Alfredo fue uno de los tres actores que, realmente por amor al arte, sin el menor rédito, aceptaron leer mi texto casi poético para Faena, el más que documental sobre el matadero dirigido por Humberto Ríos, entonces muy premiado y que hasta hoy se estudia en las escuelas de cine. Por suerte, aún se lo encuentra en ellas.
Y para quienes quieran darse el enorme gusto de escuchar “El amor en la poesía”, aquella grabación se conserva en la Audiovideoteca de Escritores de la Ciudad de Buenos Aires. Así como muchos de nosotros guardaremos, como poesía lograda, como poema vivo, la voz y la presencia de nuestro grande y querido Alfredo Alcón.
* Poeta, traductor, ensayista.
© 2000-2014 www.pagina12.com.ar  |  República Argentina  |  Todos los Derechos Reservados

11.4.14

Presentación de libros







MARTES, 8 DE ABRIL DE 2014
LITERATURA › RODOLFO ALONSO PRESENTARA HOY LA REEDICION DE ENTRE DIENTES Y DOS TRADUCCIONES

“La poesía es algo que me sobrepasa”

“Toda gran poesía es un ser soberano
y autónomo, de lenguaje vivo, orgánico”,
dice Alonso.
El encuentro de hoy a las 19, en la Biblioteca Nacional, será una oportunidad para homenajear la intensa trayectoria de este poeta y traductor. “La poesía me ocurre, jamás me senté a escribir un poema con esa intención previa”, asegura.




 Por Silvina Friera
“Qué sería/ la vida/ sin música...” Los versos finales de “Yuyo brujo” pueden iluminar el principio existencial del poeta y traductor Rodolfo Alonso. Entonces, cuando escribió este poema que integra Entre dientes, reeditado por Alción junto con sus traducciones de Leda y otros poemas, de Paul Eluard, y Poesía alemana de posguerra (1945-1966), de Paul Celan, Günter Grass y otros –en colaboración con Klaus Dieter Vervuert–, tenía poco más de 20 años y ya era el más joven de los poetas de la legendaria revista de vanguardia Poesía Buenos Aires. La presentación de estos tres libros en compañía de Daniel Freidemberg, hoy a las 19 en la Biblioteca Nacional (Agüero 2052), será la oportunidad para homenajear su intensa trayectoria. “Si resultara un homenaje, sería el primero en sorprenderme. Lo siento más como una celebración. Una celebración de la poesía a través de uno de sus instrumentos posibles: toda una vida que se descubrió dedicada a ella espontáneamente, sin habérmelo propuesto, en creación, traducción y reflexión”, aclara el poeta a Página/12. “Sigo coincidiendo con lo que puntualizó José Pedroni: ‘La gloria es un verso recordado’. Incluso, y quizás especialmente, cuando ya ni se recuerda el nombre de su autor. Y por supuesto, sin que éste haya tenido nada que ver en el asunto. Ya lo sabía bien Paul Valéry: ‘La más grande gloria imaginable es una gloria que permanecerá siempre ignorada por aquel que la obtiene’. O, mejor aún: ‘La gloria debe obtenerse como sub-producto...”

–¿Cuál es el primer recuerdo que tiene en el que está escribiendo un poema?

–La poesía me ocurre, jamás me senté a escribir un poema con esa intención previa. Que yo recuerde, mi primera vez fue en plena infancia, entre los 13 y 14 años. Un día de lluvia, circunstancia que aún me sigue conmoviendo, creando como un aura donde me siento más íntimo y fraterno. Y ya concentrada en pocas líneas, como me iba a ocurrir toda la vida. Aunque parezca increíble, las recuerdo: “Largos cuchillos de acero/ rasgan un paño ceniza.// Lejos, el horizonte agoniza...”.

–¿Qué era para ese adolescente la poesía? ¿Qué cambia con los años?

–Es algo que me sobrepasa, que me excede. Un llamado que no se puede desoír. Y de que viene tanto de adentro como afuera. De la vida personal, secreta, interna, y también de la vida con los otros, social, histórica, que nos envuelve. Y casi siempre al mismo tiempo. No suele presentarse de la misma manera. Pero es como un don. Un don de oído, un don de lenguas. Que desencadenan los hechos más diversos, aunque también en gran medida recurrentes. Y que se asoma en algún ritmo, en algún timbre, hasta en un juego de palabras. Algo inefable, y que sólo llegué mucho más tarde a aludir como una experiencia de vida y de lenguaje. Algo quiere nacer y busca su forma. No una forma retórica sino más bien la de un organismo verbal que quiere ser, de palabra encarnada. Que es de uno y de todos, fraternidad y exigencia, ambigüedad y precisión. Pero siempre tembloroso, latente, limpiamente ofrecido, sin propósito de seducir o convencer. Y extrañamente, o en realidad honradamente, sigo sintiéndome el mismo que al comienzo. Siempre fui así, siempre iba a ser así.
Mucha poesía corre por el río vital de Alonso desde que publicó Salud o nada en 1954. Ese “llamado que no se puede desoír” persiste y se renueva luego de más de sesenta años de creación ininterrumpida en las vertientes de la poesía, la traducción y el ensayo. Ha publicado poemarios como Buenos vientos (1956), El músico en la máquina (1958), Hablar claro (1964), Señora vida (1979), Jazmín del país (1988), El arte de callar (2003) o Poemas pendientes (2006) para consignar apenas un puñado de títulos; ensayos como La palabra insaciable (1992) y República de viento (2007), entre muchísimos otros; y ha traducido del francés, italiano y portugués a Fernando Pessoa, Cesare Pavese, Giuseppe Ungaretti, Paul Eluard, Marguerite Duras, Eugenio Montale, Carlos Drummond de Andrade, Jacques Prévert, Pier Paolo Pasolini, Charles Baudelaire y Manuel Bandeira, entre tantos otros. “Tiembla/ copa/ en tu sabor/ hay años/ magias/ días futuros/ tiembla conmigo/ abrasa/ calienta el corazón/ del mundo”, se lee en “El poeta busca trabajo”, otro de los poemas de su primera juventud incluido en Entre dientes, publicado por primera vez en 1963. ¿Será la poesía lo que está siempre “entre dientes”? “Nunca me sentí en condiciones de definir nada con respecto a todo esto. Insisto: la poesía me ocurre. Y eso incluye a los títulos”, advierte Alonso. En un comentario publicado en 1965, H.A. Murena planteaba: “El título, Entre dientes, es en sí la acertada definición de una estética. Entre dientes no se pueden decir más que pocas palabras: los dientes son un filtro que, a la vez que impide la cuestionable fluidez del discurso habitual, brinda en vocablos contados –cuyo poder expresivo se multiplica proporcionalmente a la disminución de su número– la esencia del discurso”.

–¿Qué implica “traducir un poema”? ¿Es reescribir a Eluard o los poetas alemanes para intentar preservar algo del ritmo o del sonido original?

–Nadie vive en estado de diccionario. Toda gran poesía, todo poema logrado, hecho carne en su idioma, es un ser soberano y autónomo, de lenguaje vivo, orgánico. Intentar transferirlo a otra lengua será siempre utópico. Pero también irreprimible. De los muchos problemas que plantea una versión honesta: sonido, sentido, ritmo, acentos, tono, densidad, timbre, medida, y rima si la hubiere, no todos pueden ser resueltos. Hubo poetas bilingües –lo soy y nunca pude– incapaces de transportarse con vida de una a otra de sus lenguas. Y hubo también escasas versiones que nos suenan mejores que el modelo. En mi caso actual, hay situaciones diferentes. Una cosa es traducir Eluard, un gran poeta que amo y me embebe desde mi adolescencia, uno de los más extraordinarios líricos de la lengua francesa, absolutamente original. Y otra muy distinta es la Poesía alemana de posguerra, que un joven germano, Klaus Vervuert, vino especialmente a proponerme, en 1966, sin saber yo alemán. Y que resultó una experiencia única de trabajo en equipo. Algo muy poco usual.

–¿Cómo ha impactado la traducción en su escritura?

–Me gustaría saberlo, en serio. Me gustaría ser capaz de explicitarlo, de transmitirlo. Lo mismo que con los grandes poetas, o los grandes poemas, o los hallazgos de la canción popular o del lenguaje cotidiano, con los que uno se nutrió instintivamente. La traducción, después de todo, ¿no es una forma de lectura más profunda, más personal, más empática?

–¿Está por publicar algún nuevo libro de poemas?

–Sí, mucho me temo que volveré a incurrir en libro. Con los últimos años se fueron reuniendo, por su cuenta, sin proyecto previo, un conjunto de poemas a los que siento en gran medida como poesía de circunstancias, ese placer perdido. Aún está en gestación, pero ya falta poco. Ultimamente he sentido la necesidad de denominarlos no poemas sino música de circunstancias. El título, que desde hace tiempo se sostiene, será muy probablemente A flor de labios.

27.3.14

RODOLFO ALONSO, POETA Y TRADUCTOR

Rodolfo Alonso


En homenaje a su amplia y dilatada trayectoria, el martes 8 de abril a las 19, en la sala “Augusto R. Cortazar” de la Biblioteca Nacional, Agüero 2052, CABA, Alción Editora presenta varios libros del reconocido poeta, traductor y ensayista Rodolfo Alonso.
Sus poemas de “Entre dientes”, y sus traducciones de “Leda y otros poemas”, de Paul Éluard. y “Poesía alemana de posguerra (1945-1966)”, de Paul Celan, Günter Grass y otros (este último en colaboración con Klaus Dieter Vervuert).
Hablará el escritor Daniel Freidemberg.

Entrada libre y gratuita.

22.3.14

Cartas de René Char y Raúl Gustavo Aguirre



EL 22 DE MARZO GALLIMARD PRESENTA en PARÍS CARTAS  de RENÉ CHAR y RAÚL GUSTAVO AGUIRRE

El sábado 22 de marzo, a las 14, en el Salón del Libro de París, Éditions  Gallimard  presenta  la  “Correspondance  (1952-1983)”, hasta hoy secreta, que René Char (1907-1988) y el argentino Raúl Gustavo  Aguirre (1927-1983)  mantuvieron  durante  30  años.  El volumen fue prologado por Rodolfo Alonso. Y Edhasa Argentina y adquirió los derechos para su edición en castellano. Aguirre,  fundador  y  director  de  la  revista  argentina  de  vanguardia  Poesía Buenos  Aires (1950-1960),  dedicó  todo  un  número  a  René  Char,  primera versión del gran poeta francés al castellano. Alonso, el  más joven de dicha revista, recuperó ahora los originales extraviados de las cartas de Char.


OTRAS  NOVEDADES  INMINENTES  RELACIONADAS  CON POESÍA BUENOS AIRES* 

La Biblioteca Nacional reedita en forma facsimilar la colección completa de la revista  Poesía Buenos Aires,  cuya introducción encomendó a RodolfoAlonso.*  

La  investigadora  alemana  Inke Gunia  publica  en InteramericanaVervuert Verlag, Frankfurt-Madrid, su amplio estudio “La revista de vanguardia Poesía  Buenos  Aires.(1950-1960)  / Sintetizar  la  aldea  y  lo  universal”  (342páginas)* 

La editorial Taberna Libraria, de México, tiene en prensa una reedición ampliada  y  sumamente  ilustrada  de  Poesía  Buenos Aires  (1950-1960). Antología íntima,  con selección y prólogo de Rodolfo  Alonso (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2010).


5.3.14

GALLIMARD EDITÓ en PARÍS CARTAS de RENÉ CHAR y RAÚL GUSTAVO AGUIRRE



Éditions  Gallimard  editó  la  “Correspondance  (1952-1983)”, hasta hoy  secreta,  que  René  Char (1907-1988)  y  el  argentino  Raúl Gustavo  Aguirre (1927-1983)  mantuvieron  durante  30  años. El volumen, prologado por Rodolfo Alonso, se presentará en el Salón del Libro de París, dedicado a la Argentina, el sábado 22 de marzo a las  14.  Y  Edhasa  Argentina  ya  adquirió  los  derechos  para su edición en castellano. 

Aguirre,  fundador  y  director  de  la  revista argentina  de  vanguardia  PoesíaBuenos  Aires (1950-1960), dedicó todo  un  número  a  René  Char,  primera versión del gran poeta francés al castellano. Alonso, el  más joven de dicha revista, recuperó ahora los originales extraviados de las cartas de Char.

HOMENAJE A GELMAN EN EL SALÓN DEL LIBRO DE PARÍS



La  editorial  de  Gelman  en  francés,  Caractères,  lo homenajeará de manera especial en el Salón del Libro de París, del 21 al 24 de marzo, dedicado este año a la Argentina. Allí  se lanzará la edición bilingüe de “Las cenizas y la luz /Milonga para Juan Gelman”, largo poema de Jacques Ancet, escrito entre el 13 y el 30 de enero, y que Rodolfo Alonso tradujo y prologó casi simultáneamente.  Ambos  son  poetas,  traductores  y  viejos amigos del gran poeta fallecido el 14 de enero. El mismo libro, también bilingüe, será publicado en Argentina por Alción Editora.

Hasta siempre, Alain Resnais




Contratapa  |  Martes, 4 de marzo de 2014

Hasta siempre, Alain Resnais

/fotos/20140304/notas/contra.jpg
Por Rodolfo Alonso *
“El gusto es el contexto, y el contexto ha cambiado.” Este justo concepto de Susan Sontag, anterior a 1975, fue lo primero que pensé al conocer la muerte de Alain Resnais (1922-2014). ¿Cómo intentar transmitir, hoy, ya no en otro contexto sino casi en otro planeta, en otro mundo, la fecunda y maravillosa conmoción que significó, para los adolescentes y jóvenes de mi generación, el estreno en 1960 de Hiroshima mon amour?
Quizá sólo logre intentarlo ese poema homónimo que me ocurrió sin premeditación, casi simultáneamente, y que palpita en mi libro Hablar claro (Sudamericana, 1964). U otros recuerdos imborrables, tal vez no menos expresivos. Hiroshima mon amour fue la única película que llegué a ver tres veces. Aunque embebido en cine desde niño, y cinematecas y cineclubes fueron clave para mi formación, el encanto inefable de esa lenta y honda mirada sobre el amor, sobre una historia humana que se encarnaba en la otra Historia, la mayor, la de todos, esa voz, ese clima, esos rostros y cuerpos, esa luz y esas sombras, ese texto indeleble de Marguerite Duras, primeriza también, volvían a convertir al cine (como bien dijera Luis Buñuel) en “instrumento de poesía”.
Pero con ser revelador y fecundo, el contexto permitía que ese film no quedara en cenáculos, sino que alcanzara, sin demagogia alguna, dominio público. Y también puedo dar testimonio al respecto.
Por entonces me iba haciendo cargo del Departamento Cultural de la Universidad de Buenos Aires, donde imaginábamos amplios dominios. (Baste decir que creamos un Instituto de Teatro con Hedy Crilla y Oscar Fessler, y el primer Laboratorio de Música Electrónica para Francisco Kröpfl.) Y fue con nuestro Instituto de Cine de la UBA que preparamos en la Facultad de Medicina una exhibición de la obra previa de Resnais: sus dos cortos sobre Van Gogh y Picasso, y su medio metraje Noche y niebla, donde ya se presentía su visión estética contra el fondo siniestro de los campos de concentración, cuya terrible operación los nazis llegaron a bautizar ¡con un lema cercano al Romanticismo alemán!: Nacht und Nebel.
Resultó más que un éxito, y asistieron miles de estudiantes. Tantos como para reiterarla. Y en ambas repartíamos, impresa a mimeógrafo, mi traducción del tocante texto de Jean Cayrol, un agudo escritor católico francés.
Pero, como ya me ocurría, muchas cosas (aun diversas entre sí) se daban juntas. El Cineclub Núcleo, del que era asiduo, decide lanzar una revista, la luego memorable Tiempo de Cine. Para la que me encarga traducir nada menos que el límpido texto de Duras para Hiroshima... Como no había impreso y era urgente, traduje directamente de la película que me proyectaron una y otra vez, deteniéndose y volviendo atrás. Y tan malo no fue el resultado, porque esa versión fue lo más elogiado de aquel primer número por T. E. M. (Tomás Eloy Martínez), el joven y exigente crítico cinematográfico de La Nación.
A Alain Resnais le tocó vivir la circunstancia más feliz y más riesgosa de un artista: tener éxito con su primera obra. Porque no es fácil seguir creando cuando, de entrada, se ha colmado todo paradigma. El lo hizo, continuó filmando con modestia, dignidad y altura. Y se merece que lo despidamos, que lo recordemos con aquel mismo poema que supo inspirar.

Hiroshima mon amour

una mujer desciende envuelta en desesperado orgullo del aire de su
/casa
como hija de la lástima feroz de la furia pequeña
/provincial
el mundo contento arde quieto a su alrededor
canta en el interior de esa mujer el mundo como
/una boca de fuego
un hombre lejano la contempla con ojos de
/desesperado amor
ese hombre es otros hombres es el mismo amor
/cantando para sobrevivir
el mundo contento arde veloz a su alrededor
canta en el interior de ese hombre el mundo
/como una boca de fuego
cuando la palabra amor no tenga necesidad de ser
/pronunciada
amor en todos los cuerpos desesperados ardiendo
/tranquilos
el mundo contento como una boca de fuego
una mujer y un hombre lentamente a su alrededor

1960

* Poeta, traductor, ensayista.
© 2000-2014 www.pagina12.com.ar  |  República Argentina  |  Todos los Derechos Reservados

19.2.14

Correspondencia de René Char con Raúl Gustavo Aguirrre



GALLIMARD EDITA EN PARÍS LA CORRESPONDENCIA DE RENÉ CHAR CON RAÚL GUSTAVO AGUIRRE

Éditions Gallimard tiene en prensa la correspondencia, hasta hoy secreta, que René Char (1907-1988) y el argentino Raúl Gustavo Aguirre (1927-1983) mantuvieron durante 30 años. El volumen, prologado por Rodolfo Alonso, se presentará en el Salón del Libro de París, del 21 al 24 de marzo de 2014, dedicado a la Argentina.

Aguirre, fundador y director de la revista argentina de vanguardia Poesía Buenos Aires (1950-1960), dedicó todo un número a René Char, primera versión del gran poeta francés al castellano. Alonso, el más joven de dicha revista, recuperó ahora los originales extraviados de las cartas de Char.

René Char y nosotros





Las cartas de René Char





Sábado, 23 de noviembre de 2013

OPINION

Las cartas de René Char


Por Rodolfo Alonso *



“¡Gallimard aceptó editarlo!”, me anunció Marie-Claude Char alborozada. Y yo, tan exaltado como ella, sentí que me había tocado participar en una cadena de prodigios. No era para menos. La célebre editorial publica en París toda la correspondencia, hasta hoy desconocida, que el gran poeta francés René Char (1907-1988) mantuvo durante treinta años, a partir de 1952, con el argentino Raúl Gustavo Aguirre (1927-1983), fundador y director de la legendaria revista de vanguardia Poesía Buenos Aires, que entre 1950 y 1960 lanzó 30 números y 33 números especiales, y de la que me tocó ser el más joven.

A comienzos de octubre, Marie-Claude vino a rememorar en Buenos Aires ese Nº 11-12, seleccionado y traducido por Aguirre, cuyas 32 páginas dedicadas a Char constituyen la primera versión al castellano de su obra. Marie-Claude tenía todas las cartas de Raúl. Me preguntó por las de Char y comencé la búsqueda. Fue arduo, parecía imposible conseguirlas. Pero no cejé, y finalmente se produjo. Como por milagro, primero de una en una y luego en grupos, aparecieron copias digitales. A medida que se encontraban, las iba enviando a Marie-Claude. Y pronto ella estuvo tan conmovida como yo. Gracias a su fidelidad y devoción, Gallimard ya está concretando la primera edición de esa correspondencia invalorable, para la cual me pidió un prólogo, y que presentará en el Salón del Libro de París, en marzo de 2014, dedicado a la Argentina.
En 1968, también Raúl publica el primer libro individual dedicado al poeta francés en castellano. Pero aquel Nº 11-12 de Poesía Buenos Aires continúa siendo uno de los panoramas más completos y eficaces para acercarse, en nuestra lengua, a René Char. Por debajo, evidente y secreta, alentaba una honda adhesión: la de Aguirre, y también la mía y de otros. La intensidad y el rigor, la lucidez y el coraje, la conciencia ejemplar de la poesía encarnada y, por consiguiente, de la resplandeciente condición humana que la obra y la vida de Char invisten, relumbraban en las sombras y contra las sombras. Los íntimos sabíamos cuánto unía Aguirre a Char. Pero nada de su intensa correspondencia. Ya en su primera carta, el 6 de octubre de 1952 (nos) deja una línea imborrable: “He terminado por no creer sino en usted.” Char responde y se inicia un prolongado intercambio de cartas y libros, que perdurará hasta la muerte de Aguirre. Y que una y otra vez nos prueba el temple, la índole de Char, sí, pero también de ambos.
Una característica fundamental de Poesía Buenos Aires fue la absoluta carencia de astucia o complacencia, la nula participación en la mal llamada “vida” literaria. Si esas convicciones no hubieran sido íntegras, ¿cómo explicar que, a diferencia de tantos, Aguirre ni pensó en obtener el más mínimo “provecho” exhibiendo semejante contacto? ¿Cómo no admirar que lo mantuvo celosamente oculto incluso para nosotros, sus más próximos?
En su carta del 1º de julio de 1953, con sublime delicadeza, dice a Char: “Seguro de su amistad, no necesito tener respuesta suya a todas mis cartas”. Y en otra del 1º de noviembre de 1954, agradece a Char la lectura de sus poemas, cosa que tampoco reveló. Es la misma humildad digna donde René Char se sentía naturalmente en sus dominios. Como cuando en el introito a uno de sus libros más tocantes: Hojas de Hipnos (anotado mientras comandaba el maquis de Cereste, y que sólo Camus logró convencerle de editar), deja caer casi de paso estas palabras ejemplares: “Un fuego de hierbas secas también pudo haber sido su editor”.
Esta correspondencia que recién hoy deja de ser privada, sin duda los honra a ambos. Al gran poeta porque lo confirma en su altura despojada, en su esencial fraternidad. Al joven, porque lo desnuda en su fervor y discreción. Y un poco a todos, si somos dignos de advertirlo. Y a la joven revista austral, tan libre y rebelde como ellos, que los albergó. Y a la misma poesía, que los unió y nos une.
Ya bien lo dejó dicho René Char: “¿Quién llama aún para un derroche sin freno? El tesoro entreabierto de las nubes que acompañaron nuestra vida”.
* Poeta, traductor y ensayista argentino.
© 2000-2013 www.pagina12.com.ar  |  República Argentina  |  Todos los Derechos Reservados

Gallimard edita la correspondencia, hasta hoy secreta, que René Char y Raúl Gustavo Aguirre mantuvieron durante 30 años. El volumen, prologado por Rodolfo Alonso, se presentará en el Salón del Libro de París 2014, dedicado a la Argentina.Aguirre, fundador y director de la revista Poesía Buenos Aires, dedicó todo un número a René Char, primera versión del gran poeta francés al castellano. Alonso, el más joven de dicha revista, recuperó ahora los originales extraviados de las cartas de Char.


POEMAS DE RODOLFO ALONSO EN EL BLOG "UNIÓN LIBRE"

Entrega 167 del blog "Unión Libre" de Caracas
del poeta venezolano Enrique Hernández-D´Jesús, director de dicho blog, editor y fotógrafo.





Poemas escogidos de Rodolfo Alonso





BUENOS VIENTOS

El amor nuestro fue una belleza incandescente, paseada con dignidad entre sobresaltos y disculpas.

Lo nuestro creció de golpe, auspiciado por la buena voluntad de algunos vientos que no supieron sino alterar nuestros caminos, unificar nuestras distancias, darnos una mano.

Fueron los únicos culpables de esta feroz batalla por la aventura, recientemente concluida.









FANDANGO

Necesito tu mirada. Y también la cadencia leve de tus pasos alejándose en el tiempo.

Necesito que me detengas, que hagas de mí uno de tus brazos o de tus piernas, uno cualquiera de tus órganos.









N.

Si yo te hubiera dicho: el corazón es una fruta enorme. Si te hubiera cantado con estas palabras de descontento y de traición, si hubiera abierto una sola de mis llagas, podrías hoy dormir al lado mío.

Pero el cansancio espera y esto es mucho. La vida no da más de lo que se le pide. Las distancias se agrandan o se rompen.

La tierra tiene un ritmo.









LA VOZ TOMADA

Cuando se quiebre la lengua del amor, nos quedará todavía esta palabra ronca.

Cuando no pueda decir, volverá todavía a mi garganta el eco de tu cuerpo.









MORA

Mujeres crujientes al sol crudo. Sólo tú permaneces, una y posible, en medio del retumbar de las playas.

Obligándome a aceptar tu nueva luz, tu desafío.

Un día cualquiera volveré a amarte como en el gesto primero del mundo. Una noche cualquiera un hombre desnudará tu rostro y verá los colores reales de la tormenta.









ELLA DE PRONTO

Vuelvo a caer en tus redes.

En el viento bajo del orgullo, en la marea del odio, vuelvo a desconocerte.

A rodar sin perdón hacia tu belleza fácilmente aceptable.

Vuelvo a caer en la dura nostalgia.

En tus pantanos ágiles.

En el olor inmortal que te oscurece y te entrega al hombre que canta en medio del peligro.









HIROSHIMA MON AMOUR

una mujer desciende envuelta en desesperado orgullo del aire de su                                                                                                           
                                                                                                    /casa
como hija de la lástima feroz de la furia pequeña provincial
el mundo contento arde quieto a su alrededor
canta en el interior de esa mujer el mundo como una boca de fuego

un hombre lejano la contempla con ojos de desesperado amor
ese hombre es otros hombres es el mismo amor cantando para 
                                                                                            /sobrevivir
el mundo contento arde veloz a su alrededor
canta en el interior de ese hombre el mundo como una boca de
                                                                                                   /fuego

cuando la palabra amor no tenga necesidad de ser pronunciada
amor en todos los cuerpos desesperados ardiendo tranquilos
el mundo contento como una boca de fuego
una mujer y un hombre lentamente a su alrededor









PRAYER TO A WOMAN’S BODY

Así, como quien quiere
la cosa, con poco disimulo, con pasión,
me digo que te mire, soy
arrojado a la más fresca ferocidad.

Caer, caer del todo,
hasta lo cóncavo y sereno y fértil y magnánimo,
convencido de prisa, sediento de antemano.

La selva doble cruje haciéndose desierta
para dejar pasar la inocencia del fuego.
Piedad de los metales, oh rocas
miserables.

                     El vacío
es una ciencia que adormece.









DÉJÀ VU

Una mujer se desnuda en mi memoria
mientras afuera resplandece la ciudad
o llueve y hace frío

Una mujer lava su pelo negro con el agua de mi infancia
una distancia va formándose

Su piel es lenta y fresca como la mañana que acaricia
su voz se hace lejana

Una mujer me alcanza
el primer seno descubierto
el primer seno acariciado

Mientras adentro resplandece la memoria









CUANDO ESTÁS DESNUDA

Cuando estás desnuda
relumbras en lo oscuro

Cuando estás desnuda
como todas las cosas

Cuando estás desnuda
el pudor no te vela

Cuando estás desnuda
fresca y resplandeciente

Cuando estás desnuda
el lecho te reclama

Cuando estás desnuda
coronada de noche









CREPÚSCULO DE VENUS

En el momento
justo
en que el sol
ávido
y ciego para el cielo
desnudo
aureola
tu silueta
y vuelve discernible
contra un fondo de espanto
encantado
la línea
frágil y firme
que desde tu talón
ciñe
la aún grácil
pantorrilla
y asciende
decidida
a orillas de tus muslos,
a la pulpa
bendita de tus nalgas,
a ese vello sagrado,
y luego
comba tu claro vientre
de frescura recóndita,
la gloria de tus senos,
el neto mediodía
de tu garganta
deliciosa y terrible,
el alba de tus sienes
y se desliza
allí
huyendo por tu frente,
cruzas la calle
en el violento
resplandor
del verano
mortal
y tu belleza
oscilante
sobre los tacones
en su precisa
madurez
traspasa un límite,
comienza
a diluirse,
se transforma,
quiebra
su longitud,
no se percibe
pero se muestra
todavía
--cobra feliz--
a otros
saliendo
de la luz, entrando
ya en la sombra,
en el momento.








CUERPO PRESENTE

Tantas como soñamos
merecer una

(Una mujer

Muslos de tempestad
senos de viento
sagrado olor a mar)

Toda mujer
sentada
en el augusto trono
de su cintura

Inmensa









CIRCE, NO VENUS

(Por ellas, Ella habla:)
“Derrochaste mis muslos.
Pero no sólo eso.
¿O acaso no me oías
aullar en la alta noche?
No te buscaba a ti:
buscaba tu sustancia
(el fuego que te habita
o soñé te habitaba).
Desmedida, voraz
como todo lo humano,
me irritó tu ternura
delicada y feroz.
Si la vida te pasa
sin que la tomes viva,
la muerte ordena todo
o todo desordena.
Y sólo encontrarás
(compréndeme insaciable)
al buscar lo que buscas.”









RODOLFO ALONSO. Poeta, traductor y ensayista argentino. Es voz reconocida de la poesía iberoamericana. Fue el más joven de la revista “Poesía Buenos Aires”. Publicó más de 30 libros. Primer traductor de Fernando Pessoa en América Latina, a la vez primera con sus heterónimos en castellano. Junto con Klaus Dieter Vervuert, de los primeros en traducir Paul Celan. Tradujo además Pavese, Ungaretti, Éluard, Marguerite Duras, Montale, Drummond de Andrade, Prévert, Dino Campana, Apollinaire, Baudelaire, Murilo Mendes, Manuel Bandeira, Rosalía de Castro, Valéry, Olavo Bilac, Mallarmé, Artaud, Pasolini, Umberto Saba, Breton, Schehadé, Machado de Assis, etc. Editado en Argentina, Bélgica, Colombia, España, México, Venezuela, Francia, Brasil, Italia, Cuba, Chile. Premio Nacional de Poesía. Orden “Alejo Zuloaga” de la Universidad de Carabobo (Venezuela). Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía. Palmas Académicas de la Academia Brasileña de Letras. Premio Único de Ensayo Inédito de la Ciudad de Buenos Aires. Premio Festival Internacional de Poesía de Medellín.