6.3.12

Operación Pavese



Publicado en Revista Ñ - Literatura 06/3/12

Operación Pavese

En 1957, Cesare Pavese fue publicado por primera vez en la Argentina, traducido por Rodolfo Alonso, para quien el italiano sigue impactando por un trabajo abrumador sobre el estilo.

POR EZEQUIEL ALEMIAN

Cesare Pavese publicó en vida un único libro de poesía: Trabajar cansa. Hizo una primera edición en 1936 y una segunda, aumentada, en 1943. Se suicidó en 1950. Italo Calvino, que lo sucedió como editor en la casa Einaudi, publicó luego un segundo libro, con poemas que encontró entre los papeles que dejó Pavese: Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, que salió en 1951. También a Calvino se debe el rescate de otros dos libros esenciales de Pavese: La literatura norteamericana y otros ensayos, y su diario: El oficio de vivir.

Edgard Bayley, que dirigía la colección de literatura de la editorial Nueva Visión, le encargó a Rodolfo Alonso, entonces el más joven de los integrantes de la revista Poesía Buenos Aires, armar una antología de ensayos de Pavese. Alonso le propuso hacerla con Hugo Gola, y Bayley aceptó. Alonso y Gola tradujeron La literatura norteamericana y dos ensayos que hay al final de Trabajar cansa: “El oficio del poeta” y “A propósito de ciertos poemas no escritos todavía”. El libro salió en 1957, y fue tal el impacto que produjo que inmediatamente tuvieron que hacerse varias reediciones.

Tres años después, Alonso publicaba, por Editorial Lautaro, su versión de Trabajar cansa y Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, un verdadero acontecimiento, por lo que significó la literatura de Pavese para los lectores y escritores argentinos. La flamante reedición de este libro, por editorial Alción, sirve ahora para poner en perspectiva esos modos de leer y de concebir la poesía para Pavese y también para su traductor. Por eso hablamos con Alonso.

-¿Revisó las traducciones para esta nueva edición?
-No para esta edición. Seguí trabajando con Pavese durante muchos años. En 1961 yo estaba en plena vanguardia y no le prestaba atención al sonido de los versos, a su estructura prosódica, a los acentos. Son cosas de las que me fui dando cuenta con los años. Así que seguir trabajando con estos poemas lo sentí siempre como una obligación con Pavese y conmigo.

-¿Por qué fue tan leído?
-Había un contexto en los ambientes de izquierda que favorecía, si bien Pavese nunca había estado muy ligado a la política. El trabajaba en Einaudi, que era una editorial de izquierda, la del antifascismo, y ahora es de Berlusconi. El partido comunista italiano era el más grande de Europa y tenía una flexibilidad única, comparado con otros como el francés, muy estalinista. Existía una gran admiración por la literatura y la cultura italiana. Y también había una cuestión más conceptual. Pavese era un tipo muy culto. Decía que el poeta tenía que ser el más culto de sus contemporáneos.

-¿Hubo una influencia estilística de Pavese en la poesía argentina?
-Pavese era un escritor con una exigencia terrible y un trabajo de estilo abrumadores.Trabajar cansa es un libro hecho con un proyecto, con una estructura, que él llama “el cancionero”. Toda una arquitectura que tiene un sentido, en la cual los poemas se relacionan entre sí. Detrás de este proyecto estaba la idea de hacer una poesía narrativa. Lo narrativo no en tanto contar hechos, sino un poco como lo que hace Saer: una narración objeto. Por algo el libro de poemas de Saer se llama El arte de narrar.

-Pero los ensayos finales lo muestran incluso crítico con ese proyecto.
-Pavese era una persona muy crítica con él mismo y con los demás. Era muy difícil de tratar. Fue un solitario. Tenía el proyecto de hacer una poesía narrativa, con personajes incluso, pero al mismo tiempo, como les pasa a todos los grandes artistas, había cosas que se le escapaban. Valery dice del poema: “Esa prolongada oscilación entre el sonido y el sentido”. Pavese tiene poemas que son de un lirismo increíble, ya no narrativos. Y poemas de mitología. El mar del principio se va convirtiendo en un espacio mítico, y termina apareciendo Ulises.

-¿Se lo publicó en Poesía Buenos Aires?
-Uno de los Diálogos con Leuco, en el último número de la revista, que está dedicado a las musas. Pero la traducción de los poemas es un poco posterior. Ahora recuerdo que (Raúl Gustavo) Aguirre nunca ponía “traducción” en la revista. Siempre ponía “versión”. Versión parece hacer referencia a algo personal, diferente a la idea de traducción que había en esa época. En realidad siempre es “una” traducción, nunca es “la” traducción. Pero “versión” no volví a ver que se usara. A Macedonio Fernández hice publicar en Poesía Buenos Aires. Había encontrado un libro de poesías suyas editado por un paraguayo en México e hinché hasta que lo sacaron. Entonces Macedonio no estaba leído como poeta.

-Tal vez hoy resulta un poco difícil entender de qué se hablaba cuando se hablaba del humanismo de Pavese, ¿no?
-Probablemente ese humanismo sí se podría definir, pero no creo que sea posible transmitir con facilidad lo que encarnaba, que era una cantidad de valores por los cuales se murió inclusive. Tipos que arriesgaban la vida por escribir, por publicar, por pintar. Y las cuestiones políticas estaban directamente ligadas con eso. Dante Milano, un poeta casi desconocido, escribió que la finalidad de un gran poeta no es hacer una gran obra, sino hacer que la poesía continúe. Ese era un poco el espíritu de Poesía Buenos Aires. Y es la cita de Juan L. que Aguirre pone cuando hace la antología de la revista: “El canto viene de lejos/ de lejos y no se detiene nunca”. Hay mucho de presocrático en Juan L. Ortíz, como en Macedonio.

-En su libro de ensayos “No hay escritor inocente”, Macedonio y Juan L. aparecen tal vez como los dos poetas argentinos que usted más pondera.
-Sí. Porque son la poesía vivida a pleno, sin segunda intención. Ellos estaban en poesía. Hay cosas que me dijo Juan L. cuando lo conocí que no me olvido jamás. “El poeta, cuando habla de una cosa, es la cosa.” Yo lo repito, cambian las generaciones y no sé si se percibe lo que significa. En ambos hay mucho de la oralidad. Como dice Borges: “Qué morirá conmigo: una barra de azufre en un cajón de la cómoda en la casona del barrio sur, un charco de orina de una caballo blanco frente a una herrería, la voz de Macedonio Fernández”. Macedonio hablaba horas, Juan L. también.

-¿Es cierto que los integrantes de Poesía Buenos Aires no participaban de concursos ni escribían para suplementos?
-No se editaba con editoriales de prestigio, no se escribía en suplementos literarios, no se presentaba a premios literarios. Había normas éticas y estéticas que no estaban escritas, que se embebían con la práctica.
¡La beca Guggenheim! Con los yanquis no se podía hacer nada. Cuando llegué, me preguntaron si tenía poemas. Saqué un rollo, los leí, y me los empezaron a criticar. Era una cuestión de fraternidad y exigencia.

-Y esos imperativos éticos, ¿para qué?
-Hablamos peyorativamente de la literatura, como de una profesionalidad. Hacíamos otra cosa. Estaba en el aire una frase de Tzara: la poesía es una manera de vivir. Y de vuelta esa frase de Juan: el poeta es la cosa. Y las cosas no son gratuitas. Implican una serie de responsabilidades, de obligaciones. Lo ético y lo estético estaban unidos. Se podía ser poeta y otra cosa, pero no otra cosa y poeta. La poesía era una cosa seria.

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5.3.12

Rodolfo Alonso - Poemas pendientes



El título de este libro publicado recientemente en la Universidad Veracruzana, México, y sobre el cual escribe su compatriota Noé Jitrik, nos revela el espíritu juvenil del poeta Alonso.


RODOLFO ALONSO Y SU NUEVO LIBRO: “POEMAS PENDIENTES
(Universidad Veracruzana, Xalapa, 2012)

NOÉ JITRIK

Hace cierto tiempo pude leer una nueva antología de Rodolfo Alonso, “La vida entera” (Universitat de les Illes Balears, Palma de Mallorca, España, 2009), título fuerte y propio de un balance, y pude pensar un poco acerca de una obra que se ha mantenido coherente y fuerte durante cincuenta años. No es poco: las cifras redondas en materia de tiempo siempre sobrecogen pero también proponen una lección: o bien las afectan las debilidades o bien, como en este caso, nos muestran una invulnerabilidad. No sentí, en esa “vida entera”, ninguna caída, ninguna línea que me llevara a la compasión o al desdén. Al contrario, fue más bien un íntimo sabor alimenticio, un tránsito fácil de poema a poesía y de poesía a lo poético, punto de llegada en el circuito que liga dos subjetividades, la del que escribe y la del que lee, siempre alerta a lo que la puede despertar o dejar en una sombra indiferente.

Hoy vuelvo a otra reunión de sus “Poemas pendientes” (Universidad Veracruzana, Xalapa, México, 2012) y experimento sensaciones muy semejantes. Diría, para empezar, que la obra de Alonso resiste al tiempo y que todo lo que hay en este nuevo libro parece salir de un lenguaje propio de un hoy central, como si los poemas reunidos fueran resistentes al tiempo que pasó. Puedo esbozar una tímida explicación: esta dureza, para mí, resulta de una intuición personalísima, un encuentro con una voz que no necesitó afirmarse porque empezó firme y siguió así, la poesía de Rodolfo Alonso no conoce el desmayo.

Veo eso en ambos libros, por no mencionar su obra anterior, no sólo en lo que destellan las imágenes que brotan de los poemas sino porque no hay sobresaltos, la misma materia-emoción, que es lo que muchos teóricos consideran lo más propio de la poesía, reside tanto en los poemas más antiguos, sacados de un depósito que parecía entregado al olvido, como en los más recientes, que el poeta podía sentir como más emocionantes. Y si esto es así, lo es para mí, se traduce en un ordenamiento visible que entiendo como una puerta que me permite entrar en el conjunto: poemas extensos, casi con una tendencia a la narración, y poemas breves, de apariencia prosística, se suceden generando un ritmo que los ojos capturan y al que hay que entregarse, no es cuestión simplemente de leer lo que predican; y si la entrega se produce se produce por compensación una comprensión de lo que es la poesía, de lo que podemos imaginar qué es eso indefinible que llamamos poesía y que creemos reconocer.

En eso, si se trata más que de comentar un libro de hablar de lo que salta de él, reside la dificultad: ¿cómo hablar seriamente de poesía, qué decir que no sea una paráfrasis, una glosa de los temas más evidentes, un estilo o una escuela? Siempre improvisamos en este entrevero y también ahora y saldremos con bien de la mejor manera posible reconociendo las limitaciones y la pobreza de mi lenguaje frente a la riqueza del lenguaje que se nos ofrece.

Se diría, por empezar, que la libertad verbal, la arbitrariedad conceptual, están controladas por un espíritu de contención preciso y objetivo, incluso cuando los poemas precipitan las enumeraciones en catarata; el discurso está en expansión pero nada barroca sino límpida, así conocí su poesía anterior, así lo veo en este libro: “Poemas pendientes”. ¿Será caprichoso sacar de ahí una idea de lirismo, puesto que en apariencia los temas se suceden y la idea de inspiración sobrevuela de uno a otro, el lirismo como uno de los atributos más clásicos de la poesía?

Y, en consecuencia, me atrevo a afirmarlo: se trata de poemas líricos. Pero, a cualquiera se le ocurriría, ¿qué es el lirismo? En principio, pero superficialmente, es una exaltación del canto aunque en estos poemas no hay canto, no hay la música de la métrica y la rima, y sin embargo hay lirismo. Y, puesto que está la pregunta, me atrevo a una respuesta tentativa: el lirismo estaría en los temas, como por ejemplo el tan notorio del amor. Y en este tema me quedo: el amor no viene aquí exaltado, confesionalmente, porque quien lo expresa lo exalta y se embriaga al exaltarse, en la pura tradición romántica, sino como pérdida y, al mismo tiempo, con un interrogante, una búsqueda de respuestas en zonas comprometidas, no sentimentales, históricas: en la España republicana que forma parte del ejército de las pérdidas, junto a las literarias, en sus textos fantasmales, ese poema “Ocúpense de Arlt” lo manifiesta, y a las sociales, ese poema “Aquel Allende”. La pérdida ocupa la escena y el amor sólo es su motor; se trataría, entonces, de la pérdida el objeto y del revés del amor y de algo más y, creo, más importante, o sea las ausencias. Esta palabra es fuerte, remite al inconsciente y explica, tal vez y precisamente, la operación poética entendida como una necesidad de escritura que da lugar al poema.

La poesía, y eso no reza sólo para los poemas que sostienen la empresa de Rodolfo Alonso, surge entonces como una convocatoria de ausencias, de ésas que vienen de la experiencia y anidan en la memoria y la saturan pero que también residen en las palabras mismas sin las cuales el poema no existiría, las palabras, esos indispensables objetos que encarnan lo ausente por definición.

Pensar, entonces, en la experiencia poética que viene en un libro recién nacido: “Poemas pendientes”. Pensar, también, en lo que nos despierta. Y si nos despierta algo relacionado con este modo de existir, me refiero a la poesía, el acto de presentarla está cumplido, tiene tanto sentido como la lectura misma que podamos hacer.

* * *

Rodolfo Alonso

“La evaluación del largo trayecto recorrido por Rodolfo Alonso en medio siglo conduce al lector a establecer la abolición del escenario histórico y cronológico, para que el trabajo poético de uno de los mayores poetas argentinos (y latinoamericanos) de nuestro tiempo pueda dejarse ver en toda su nitidez – y en todo su misterio.”
“En su condición de traductor –o mejor, de Príncipe de los Traductores, que promovió la travesía lingüística de tantos nombres contundentes o eméritos– participa, como co-autor o co-creador, de un proceso en que el trasplante de poemas extranjeros a su lengua natal corresponde a una verdadera recreación. En su faena de traductor, él les confiere una nueva respiración; un nuevo secreto; incluso un nuevo espanto. Les transfiere esa respiración viva y alentadora que sustenta sus propios versos.”

LÊDO IVO

(Fragmento de su prólogo a “Poemas pendientes”, de Rodolfo Alonso, Universidad Veracruzana, Xalapa, 2012.).

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10.2.12

Mallarmé en Cuba




En traducción de Rodolfo Alonso

MALLARMÉ EN CUBA

El miércoles 15 de febrero, en la Feria del Libro de La Habana, Ediciones Matanzas presenta la edición cubana de “Cartas sobre la Poesía”, de Stéphane Mallarmé, con selección, traducción, prólogo y notas de Rodolfo Alonso. La portada reproduce un famoso retrato del gran poeta francés por su amigo Edouard Manet.

El libro fue editado originalmente por Ediciones del Copista (Córdoba, 2004), y reeditado en Venezuela (El Perro y La Rana, Caracas, 2009) y México (Ediciones de Medianoche, Zacatecas, 2010.)
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2.2.12

Desde siempre con Garzón

Desde siempre con Garzón

Por Rodolfo Alonso

Sin imaginar entonces lo que en estos momentos se está viviendo, el 1º de junio de 2010 publiqué en el diario "Página 12", de Buenos Aires, mi artículo "La victoria de Garzón". Que fue publicado, casi simultáneamente, en España ("Diario de Ferrol") y en México ("La Jornada Semanal"). Y reproducido en y por muchos otros medios.

Hoy, por desdicha, siento que se la puede seguir leyendo, incluso con mayor indignación. Por eso me permito transcribirla de nuevo en las líneas que siguen.

“Aunque haya debido pagar una vez más las consecuencias de sus iniciativas justicieras, aunque sus detractores y sus enemigos se feliciten entre sí estruendosamente, aunque se imaginen que han conseguido apartar de su camino ese obstáculo que tanto, tanto y tanto los irritaba, el juez Benjamín Garzón no ha fracasado.

“No ha fracasado, no, porque nadie podrá evitar que la sociedad española, y en consecuencia la democracia española, haya comenzando a hablar en alta voz, haya comenzado a discutir públicamente y continuará discutiendo en forma abierta lo que antes se quería acallar, borrar, tener al margen, censurar, suprimir, olvidar. Nadie podrá impedir que el pacto de silencio se haya roto, que las antiguas cicatrices, las viejas deudas de honor y de sangre, se hayan vuelto evidentes, hayan sido puestas de una vez y para siempre clamorosamente a la luz.

“Nadie podrá impedir lo que ya ha acontecido: los miles y miles de muertos anónimos, arrojados a la fosa común o al rincón olvidado, las víctimas del genocidio y del paseo fúnebre hacia las cunetas de la madrugada, los reprimidos y los exiliados, las víctimas de una dictadura que se imaginó capaz de construirse a sí misma un monumento (sobre los huesos y hasta con las manos de los vencidos torturados y humillados), han salido de una vez y para siempre a la discusión pública, han hecho de sus fantasmas carne viva, presencia ineludible, algo que quema, algo que no se puede ya eludir.

“No, el doctor Baltasar Garzón no ha fracasado. Como ya le ocurrió cuando fue el primero en pretender juzgar a dictadores latinoamericanos, a genocidas tan notorios como Pinochet y Videla, que hubieran preferido una y mil veces no verse expuestos de ese modo, y aunque las circunstancias parecieran apenas por un momento darles el gusto, ya que no la razón, el coraje civil del juez Garzón no ha fracasado. Porque los crímenes se discuten ahora abiertamente en la plaza, al aire libre, y hasta el enconado vociferar de tantos defensores de lo indefendible, como ciegos de lumbre, no haya logrado percibir que con sus propios gritos estentóreos han contribuido a que el asunto vea definitivamente la luz, a que la espantosa cuestión esté en debate.

“Los argentinos (los latinoamericanos) algo sabemos de desaparecidos. Algo sabemos de violaciones silenciadas, de memorias que se pretendían olvidadas, de bebés trocados como siniestras mercancías, de infancias que no se sabían creciendo en manos de los verdugos de sus padres masacrados. Y no ocurrió de golpe, no ocurrió de un día para otro, no fue por un milagro sino por una leve, lentísima y persistente gota de agua que poco a poco, sin cesar un instante, comenzó a horadar la piedra, comenzó a develar la memoria que preferían petrificada.

“Fue primero la valerosa ronda, solitaria y anónima, de unas madres desoladas alrededor de esa humilde pirámide no menos solitaria en la Plaza de Mayo. Fue luego, con sus más y sus menos, pero de forma prácticamente única en el mundo, el juicio a los principales responsables de la peor dictadura argentina en los primeros años de la democracia recobrada. Hubo después retrocesos y lagunas, intentos de volver atrás, de silenciarlo todo nuevamente. Pero no fue posible. Y en los últimos años hemos visto cada vez más magistrados capaces de hacer actuar a la justicia. Y hemos visto también, sobre todo, una maduración y crecimiento general de la memoria crítica, un dolor enorme hecho carne y conciencia en nuestra sociedad, y especialmente en nuestros jóvenes.

“Y en eso no algo, sino mucho le debemos también a Baltasar Garzón. Él acogió en España los reclamos de los familiares de las víctimas cuando no conseguían hacerse oír entre nosotros. Él supo pasar a la acción y generar conciencia. Por eso es desde Argentina que se escuchan muchas y muchas voces de apoyo a su reciente intento de comenzar a hacer justicia en su propio país.

“Desde la Argentina que vio llegar a cientos de miles de inmigrantes españoles, y después de 1939 a tantos exiliados republicanos, hoy no sólo podemos dar fe que actitudes como la del juez Baltasar Garzón no han fracasado. También podemos celebrarlo. Gracias a gente como él, de aquí hacia allá, de allá hacia aquí, los alevosos crímenes de tantas dictaduras contra los derechos humanos, no han caído ni caerán en el olvido. Hoy han cobrado ineludiblemente estado público. Hoy son memoria ya, memoria activa, tan ejemplar como imborrable.”

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Rodolfo Alonso, poeta, traductor y ensayista argentino, fue el primer traductor de Fernando Pessoa en América Latina.

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28.1.12

La Tasa Tobin y el efecto perverso

MUNDO PARADOJAL


La Tasa Tobin y el efecto perverso


Publicado el 26 de Enero de 2012 en Tiempo Argentino

Por Rodolfo Alonso
Poeta, traductor y ensayista




El efecto se da cuando una acción o medida prevista para conseguir un objetivo favorable termina provocando el resultado opuesto. Y también, a la inversa, que una intención malvada se convierta en benigna.

No es la primera vez que me toca confirmar la persistente vigencia de un concepto clásico de las ciencias sociales: el “efecto perverso”. Es decir, para simplificar groseramente, que una acción o medida determinada, prevista para conseguir un objetivo favorable, termine provocando el resultado opuesto. Y también, a la inversa, que una intención malvada se convierta en benigna.
Se decía, por ejemplo, que una de las primigenias leyes obreras del legislador socialista Alfredo Palacios, conseguida después de denodada puja con el objeto de aliviar la situación de las trabajadoras, tuvo como impensada consecuencia la reducción del empleo femenino. Y no es difícil imaginar que, en tiempos de la Guerra Fría, cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética competían para ver cuál de ellos conseguía poseer el más catastrófico y apocalíptico arsenal nuclear, la Tercera Guerra Mundial no llegó a producirse (felizmente) porque el resultado no hubiera sido la victoria de nadie sino la destrucción de todos.
Pues bien, hoy tenemos frente a nuestros ojos, en los titulares informativos del mundo entero, llamativas y hasta resonantes evidencias del “efecto perverso”. Comencemos por ese inimaginable malentendido que hace que uno de los más dignos jueces españoles, Baltasar Garzón, capaz de defender tenazmente los Derechos Humanos dentro y fuera de su país, termine ahora suspendido y encausado él mismo por haber pretendido dar justicia a las víctimas de los crímenes del franquismo. Aunque también por haberse animado a investigar el caso Gürtel, paradigma de la corrupción en el derechista Partido Popular.
Pero no sólo eso. ¿Cómo admitir que la sociedad española, por ejemplo, que, como la de todos los países europeos está sufriendo en carne propia las consecuencias de las desoladoras medidas económicas neoliberales, adoptadas incluso por sus mal llamados gobiernos “socialistas”, y que llegó a producir de su seno el honroso movimiento de los “indignados”, haya decidido votar por inmensa mayoría a la misma derecha que le hará pagar duramente las consecuencias?
¿Cómo imaginar que otro gobernante de derecha, el premier francés Nicolas Sarkozy, después de haberse opuesto férreamente a ella desde 1997, se iba a mostrar hoy dispuesto a imponer finalmente la resistida Tasa Tobin a las transacciones financieras? ¿Y no sólo eso sino que cuenta, para ello, con el inimaginable apoyo de otra figura central de la derecha europea: la canciller alemana Angela Merkel? ¿Y que en su reciente viaje a Madrid haya conseguido el visto bueno del flamante presidente electo del gobierno español, Mariano Rajoy, un halcón de las derechas si los hay?
Lanzada significativamente en 1971, cuando el presidente Richard Nixon (liquidando al hacerlo los acuerdos de Bretton Woods) puso punto final al patrón oro para el dólar norteamericano, la idea de imponer una tasa a las transacciones financieras se debió al economista James Tobin, de cuyo apellido tomó su nombre. El mismo que, diez años después, recibiría el Premio Nobel de Economía. Y asimismo el que supo declarar que, con respecto a su tasa, “había sido mal interpretado.”
Su idea fue minuciosamente silenciada. Hasta que en 1997, y en París, el entonces director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, no sólo volvió a retomarla como una bandera destinada a combatir el hambre, la miseria, el analfabetismo y el subdesarrollo del planeta entero, sino que dio origen al movimiento que intentaría infructuosamente llevarla al triunfo: Attac, sigla de la Asociación por la Tasación de las Transacciones y la Ayuda a los Ciudadanos. Desde entonces, impulsada inicialmente por “el Dipló” pero luego por los movimientos y foros sociales de todo el mundo, la Tasa Tobin se convirtió en símbolo y modelo de la redistribución universal de la riqueza en un mundo injusto y desigual. Lo que trajo al mismo tiempo, como ineludible consecuencia, la tenaz oposición de las mafias financieras y de los poderes económicos concentrados que dominan efectivamente el planeta.
Sarkozy, Merkel, Rajoy ahora, es decir la crema de la derecha neoliberal europea, se muestran decididos a ponerla en práctica. Pero el gato escaldado huye hasta del agua fría. Y no pocos de sus tenaces defensores de antaño se preguntan, hoy, qué ha motivado este insólito cambio, este auténtico “efecto perverso”. No se ha llegado todavía a una clara conclusión al respecto. Hay quien piensa que este inesperado giro neoliberal a favor de la Tasa Tobin concluirá por transformar los objetivos de Attac: el impuesto no se destinará finalmente a los pobres del mundo. Y hay quien dice que el impuesto terminará siendo pagado por los clientes (es decir por los pobres), no por los bancos e instituciones financieras.
Sólo nos queda entonces esperar que, también ahora, a los gurúes de la derecha neoliberal les toque experimentar su propio “efecto perverso”. Y que este tiro les salga por la culata. Será justicia.


11.12.11

Rodolfo Alonso en el Festival de Medellín

Memoria Audiovisual del Festival Internacional de Poesía de Medellín.
Como dos astros
Bajo la música



12.11.11

Rodolfo Alonso en Quilmes

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3.10.11

Presentación traducciones de Rodolfo Alonso












Presentación en la
BIBLIOTECA NACIONAL
con CRISTINA BANEGAS,
LUIS GRUSS y JORGE MONTELEONE
ARTAUD, PAVESE, VALÉRY
traducidos por Rodolfo Alonso
Conmemorando su vasta trayectoria como difusor de la poesía mundial en diversas lenguas, Alción Editora y Biblioteca Nacional invitan a la presentación de tres importantes traducciones del poeta y ensayista Rodolfo Alonso:
Introducción a la Poética”, de Paul Valéry;
“¿Quién conoce a Antonin Artaud?”
de Artaud, Ionesco, Blanchot, Breton, Tzara y otros;
“Trabajar cansa” /
“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”,
de Cesare Pavese.
Se llevará a cabo el jueves 20 de octubre, a las 19 horas, en la Sala “Augusto R. Cortazar” de la Biblioteca Nacional, Agüero 2502, Capital, con la especial participación de la actriz Cristina Banegas y los escritores Luis Gruss y Jorge Monteleone.
Entrada libre y gratuita.
RODOLFO ALONSO. Poeta, traductor, ensayista y ex editor argentino. Es una voz reconocida de la poesía latinoamericana contemporánea. Fue el más joven de la legendaria revista de vanguardia “Poesía Buenos Aires”. A partir de “Salud o nada” (1954), publicó más de 25 libros, la mayoría de poemas pero también de ensayo y narrativa. Primer traductor de Fernando Pessoa en América Latina (1961). Tradujo también a muchos otros importantes autores del francés, italiano, portugués y gallego, entre ellos Cesare Pavese, Giuseppe Ungaretti, Paul Éluard, Marguerite Duras, Eugenio Montale, Carlos Drummond de Andrade, Jacques Prévert, Dino Campana, Antonin Artaud, Guillaume Apollinaire, Pier Paolo Pasolini, Charles Baudelaire, Murilo Mendes, Antonin Artaud, Manuel Bandeira, Rosalía de Castro, Paul Valéry, Olavo Bilac, Stéphane Mallarmé, André Breton, etc. Antologías y libros suyos fueron publicadas en Argentina, Bélgica, Colombia, España, México, Venezuela, Francia, Brasil, Italia, Cuba, Chile. Escribió textos para cine, como el célebre corto metraje “Faena” (1960). Premio Nacional de Poesía (1997), junto a Juan Gelman. Orden “Alejo Zuloaga” de la Universidad de Carabobo (Venezuela, 2002). Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (2004). Palmas Académicas de la Academia Brasileña de Letras (2005). Premio Único de Ensayo Inédito de la Ciudad de Buenos Aires (2005). Premio Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia, 2006). Entre sus libros más recientes se destacan “La voz sin amo”, con prólogo de Héctor Tizón (Ediciones de Medianoche, Zacatecas, México, 2008); “Il rumore del mondo”, con prólogo de Juan Gelman (Ponte Sisto, Roma, 2009); “El arte de callar”, con palabras de Juan José Saer (El Perro y la Rana, Caracas, 2009); “Ser sed”, con prólogo de Juan Gelman (Arte y Literatura, La Habana, 2009); “La vida entera”, con prólogo de Juan Gelman (Poesia de Paper, Palma de Mallorca, España, 2009); Poemas pendientes, con prólogo de Lêdo Ivo (Alción Editora, Córdoba, 2010); Entre dientes, con una carta de Jorge Teillier (Pequeño Dios Editores, Santiago de Chile, 2011).

19.9.11

Poemas pendientes






POEMAS PENDIENTES
de Rodolfo Alonso


Estos son algunos de los “Poemas pendientes”, nuevo libro de Rodolfo Alonso, con prólogo del gran poeta brasileño Lêdo Ivo (Alción Editora, Córdoba, 2010). Está por aparecer una reedición en México (Editorial de la Universidad Veracruzana, Xalapa, 2011).



Dones para donar

Te doy lo que me dieron:
aquel sagrado olor
a la tierra mojada,
y esa voz que es el viento
entre las ramas altas.

Devuelvo lo que tuve:
los árboles hermanos,
las flores que modula
la niebla, el grillo, el pájaro
cantando en la garúa.

Ni herencia, ni legado.
Sólo pasión y tiempo.
La intensa vida, el aire,
la mañana radiante
y cielos en los ojos.

No nos llevamos nada.
¿Es que lo merecimos?
La llama del instante,
colores en el sol,
el crepúsculo juntos.

El fuego de la hoguera
donde vamos ardiendo.

¿Y veo lo que me ve?
En el momento justo,
el liso resplandor
del neto mediodía
sobre una mesa blanca

y frutas entonadas
como parientes próximos:
la luz, la gama, el iris,
limones con bananas
y la manzana verde.

En la lluvia cabemos,
instantáneos, de pronto,
íntimos y gregarios,
cercanos y distantes.
La lluvia es nuestro templo.

La canción evidente,
la palabra encarnada,
lo que llegó de afuera
porque sonaba dentro.
¿O es que no somos, lengua?

Y el fuego de la especie,
horizonte y pasado.







No hay día de la muerte

----------a la memoria de
----------José Augusto Seabra


Inmóvil, incesante,
la muerte, árida, impura.

Infiel, infame, injusta,
la dura muerte dura.

Impaciente, infecunda,
la inútil muerte, muda.

Indudable, no duda
la muerte ávida y pura.







Epifanía

Como luz en la luz
suena el invierno, al sol.
Serena madurez,
sabor desnudo
que suspende y sostiene
sin sospechar que sabe,
secreto, sólo en sí,
siente sin sentimiento,
a simple sed,
a simple ser,
solo y sumo en el sol
sagrado del silencio
seco, soberbio, suelto
sobre ese frío encendido.







Antropofagia

Sobre la playa apenas mancillada, casi virgen aún, no espanta el pie de Viernes sino la implícita amenaza: otros, el Otro, que acaso nos incluye.







En lo alto de la colina de los pájaros

El mismo mar, después de todo, de cobalto entre ramas, a esta hora. Y el sordo retumbar del tsunami al otro lado del planeta, rebelión de la Tierra, tortura que la Tierra se inflige, sin proyecto ni enigma.
Aquí las golondrinas abrumadas de calor continúan trazando de improviso, aceleradas, en la comba del aire, la precisa fugacidad de sus ondas de vuelo. Y hay torcacitas, loros, tijeretas, palomas, tordos, chalchaleros, gaviotas y hasta desconocidos de vistoso plumaje, de bellos pardos y aún grises, revoloteando indiferentes, abajo o en lo alto, volando desplegados, entre el mar y nosotros.
Entre el azar y la necesidad.







Consecuencias

Un día, mirando sin haberlo previsto el hueco entre el pulgar y el índice de mi mano derecha, yo me he visto latir. Es decir, me he sorprendido vivo, he visto a la vida haciendo su trabajo, a mi cuerpo haciendo su trabajo, por su cuenta, sin que yo tuviera nada que ver en todo eso.







Azucena Villaflor

“Già vola il fiore magro”
Salvatore Quasimodo

Vuela flor
Azucena

sobre el río

Desde la tierna feria
con bolsa y con monedas
a su cena a su mesa

a su escena

que la vuela

sobre el río
sobre el frío

Bella flor Azucena
de dolor y dolor







A la luz del Limay

Cuando nada nos queda
cuando tanto nos falla

En la pura memoria
relumbra el río Limay

Se aparece de pronto
la serpiente turquesa

Y los ojos se lavan
en la luz del Limay

Sol de la Patagonia
que acaso no podemos

No todo está perdido
luce lumbre el Limay

Entre las pardas cuestas
derrama su esplendor

Sereno indiferente
se nos vuelve el Limay

Con su belleza arisca
pueden contar con él

Distante en apariencia
nadie olvida al Limay

Lima lento y alivia
los vislumbres que alumbra

De todo se hace cargo
libre y largo el Limay

Como la áspera tierra
y el cielo ilimitado

El Limay se regala
sin pensarlo dos veces

No es que nos pertenezca
se hace amigo si quiere

Libre luz del Limay
limando nuestros límites

Él guapea creciendo
suelto en nuestro recuerdo

No es para deshacernos
que nos llama el Limay

Porque a nada se achica
obliga a ser nobleza

Lame lomas sin límite
la luna en el Limay

No es prenda ni es comercio
ni vil chafalonía

Es amistad de orgullo
la que ofrece el Limay

Una cosa de hombres
una cosa de dioses

Cuando todo se olvide
que no cese el Limay







Monumento a Maria Bethânia

-------------Música é perfume.
--------------------------M. B.

En el aire, en el mar,
en lo neto del día
o la precisa noche,
sin crepúsculo nunca,
en Brasil que es un mundo,
en el mundo, en el mundo
crepitante y veloz
hay lugar para un mundo:
la voz que usa tu cuerpo.

Hay tono, hay densidad,
hay gravedad, hay timbre,
hay palabra que canta
y hay música que expresa
el latido que sientes.
Rige, Bethânia, ordena
el caos en sentido,
la altura en cante hondo,
la intensidá en aliento.
Ruge, Bethânia, ruge,
feroz delicadeza,
no hay poesía en los libros,
no alcanza la lectura,
oír no es suficiente,
y nada es suficiente
ni siquiera la música.
Porque del pueblo viene,
del humus de lo humano,
de la lengua hecha canto
la luz que te oscurece,
el resplandor orgánico:
la luz que usa tu cuerpo.


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2.9.11

A Celan, por Cioran




A Celan, por Cioran

Por RODOLFO ALONSO


Sin el menor ánimo de polemizar, y apenas a simple título informativo, me permití aludir a una remembranza de Abel Posse sobre “El nada centenario Cioran”, publicada en el suplemento cultural del diario argentino “La Gaceta” (de Tucumán) el pasado domingo 24 de abril.
Al referirse allí a “tantos otros exilados europeos: Ionesco, Mircea Eliade, Paul Celan”, que compartieron su asilo en París con el singular y nada complaciente escritor rumano Emil Cioran, el autor los define como “Hombres de extraordinario refinamiento cultural que vivieron al margen del incendio.” (El subrayado es mío.) Acaso por un lapsus comprensible, incluye entre ellos al citado Celan, a quien sin duda le cabe la primera parte de esa frase, pero muy difícilmente la segunda.
Paul Celan es sin duda uno de los grandes poetas de la época, pero además inviste —en vida y obra— sus inmensas tragedias. Nacido como Paul Antschel en Cernowitz, en la Bukovina, el 23 de noviembre de 1920, no sólo le tocó asistir a la anexión de esa zona por los soviéticos, sino también a la posterior invasión nazi junto con sus aliados rumanos.
Como judío, Paul Celan fue enviado al ghetto, del cual logró fugarse para ser internado en el campo de trabajo de Tabariste. Sus padres y parientes cercanos fueron devorados por el infernal abismo de Auschwitz. Muchos pensamos que resultó la comprensible imposibilidad de admitir finalmente todo eso, la que terminó provocando su suicidio, arrojándose a las aguas del Sena, en mayo de 1970.
Pero, al mismo tiempo, ya le había tocado contradecir aquella célebre aseveración de Theodor Adorno, en el sentido de que “es cosa bárbara intentar escribir poesía después de Auschwitz”. Su entrañable y desgarrador poema “Fuga en muerte” (Todesfuge), quedará para siempre como una evidencia candente de aquellos años de fuego, de sangre y de hierro.
(Ese texto, indeleble, estuvo entre los más conmovedores de que me tocó ocuparme para un libro también conmovedor: “Poesía alemana de hoy (1945-1966)”, que tradujimos juntos con Klaus Dieter Vervuert y que publicó la editorial Sudamericana, de Buenos Aires, en 1967. Klaus se había aparecido de improviso en mi casa para proponérmelo y, ante mi sincera respuesta de que no sé alemán, me retrucó: “Y yo no soy un poeta argentino.”
Como es de imaginar, trabajamos más que juntos durante un largo tiempo, y llegué a abrumarlo con mis dudas, pero valió la pena: allí aparecen no sólo Paul Celan, sino también dos futuros Premios Nobel: Nelly Sachs, otra judía alemana, a quien Selma Lagerloff logró sacar a Suecia en 1940, y el célebre Günter Grass, escritor y hombre público, así como el polémico e incisivo Hans Magnus Enzensberger, pero también nombres del calibre de Ingeborg Bachmann, Günter Eich, Helmut Heissenbüttel y Karl Krolow. Es decir, el renacer de la gran lírica alemana después de la hecatombe. Una prueba más de que, como tan bien afirmó el griego Odiseo Elytis, otro Premio Nobel: “La poesía comienza allí donde la última palabra no la tiene la muerte.”)


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27.8.11

El lenguaje otro, el mismo






EL LENGUAJE OTRO, EL MISMO

Por Rodolfo Alonso



Ponencia para la
XXVI Bienal Internacional de Poesía
realizada en la Universidad de Lieja
(Bélgica), del 6 al 9 de octubre de 2010,
y cuyo lema fue “Poesía, ¿otro lenguaje?



* La poesía es otro lenguaje dentro del mismo lenguaje.




* La poesía es el lenguaje mismo. O, como dijo alguien muy sabio, el mismo lenguaje es poesía.




* La poesía es un lenguaje otro, aunque no otro lenguaje.




* Hölderlin lo sabía. Y también Paul Celan. Pero no sólo ellos.




* Cualquier niño lo sabe. Cualquiera es el lenguaje.




* No hablamos otra lengua. La lengua es quien nos habla. La lengua habla por nos. En nos.




* Por lo menos, tanto como la hablamos.




* La poesía es el niño del lenguaje. Y también su madurez. (Pero no uno u otro.)




* Y hasta su sinrazón. Su loca salud.




* Surgimos desde una antigua oralidad: la bárbaramente bella y primitiva de los padres fundadores, de los originarios primitivos. El lenguaje nos era.




* Hombres de palabra articulada, definió Homero a sus griegos. Hombres de palabra, se llamaron a sí mismos nuestros antepasados, nuestros campesinos, nuestros paisanos. Gente de pocas palabras, más bien parcos, pero que cuando hablaban lo hacían justamente por eso en un marco de silencio, que valorizaba su decir, irradiante por escaso, sin verborragia y sin grandilocuencia.




* ¿Y nos veremos sucumbir ahora junto con los cada vez más escasos jirones de una oralidad diezmada, asolada por la tecnocracia? ¿El lenguaje nos fue?




* Colonizados por el ruido, universal y ubicuo, ¿qué gran poesía podría llegar a haber, si no hay Silencio?




* El paladar es nuestro órgano. Allí la voz nos hace. La voz nos iza.




* La única voz. La voz de todo. La lengua única y múltiple, de cada uno y general, íntima y pública.




* Considero un honor haber sido capaz de advertir, hace no poco tiempo, que fue uno de los más discretos y exigentes poetas argentinos, Carlos Mastronardi, quien supo percibir con nitidez esta sincera, humildísima pero ineludible verdad: “Todo es traducible, excepto el lenguaje.”




* Me ratifico entonces en lo que yo mismo había supuesto con anterioridad. Cuanto más fácilmente traducible a otra lengua distinta resulta un poema, ¿no estará demostrando palmariamente con ello una mayor carencia en relación con su propio lenguaje?




* No usamos el lenguaje. Somos lenguaje




24.8.11

Pessoa(s)












Con esta ponencia participó el autor en el II Congreso Internacional Fernando Pessoa, organizado en Lisboa por la Casa Fernando Pessoa, del 23 al 25 de noviembre de 2010. Como se recordará, el escritor argentino Rodolfo Alonso fue el primer traductor de Fernando Pessoa en América Latina.





Pessoa(s)

por Rodolfo Alonso



--------Los argentinos bien podríamos preciarnos de haberlo “descubierto”. O, al menos, de haber sido de los primeros en hacerlo. Mucho antes de que empezara su consagración, cuando hasta en Portugal era casi desconocido, en 1961 Fabril Editora publica en Buenos Aires la primera traducción de Fernando Pessoa (1888-1935) en América Latina.
--------Que fue, al mismo tiempo, la primera en castellano de todos sus heterónimos. El reconocimiento llegó incluso a Portugal, donde esa edición argentina tuvo el honor de ser celebrada en Lisboa por Maria Aliete Galhoz, que en 1963 dijo: “Rodolfo Alonso nos restituye un poeta a través del amor de otro poeta.”
--------Cuando Aldo Pellegrini (1903-1973) siendo yo tan joven me ofreció, a fines de 1959, seleccionar y traducir una amplia antología de Fernando Pessoa, recuerdo que fue arduo convencer a su cuñado, Francisco Caetano Dias. Como si su familia se avergonzara de ese extraño pariente, de vida más que anónima, que recluyó bajo la humilde apariencia de esporádico traductor de correspondencia extranjera para casas comerciales la gestación de su “drama en gente”, la múltiple obra de creación que lo poblaba.
--------Sólo se había vertido entonces en castellano a un único heterónimo: Alberto Caeiro (Madrid, 1957), en cuya introducción su traductor, Ángel Crespo, afirmaba claramente: “creo que este es el primer libro de versos de Fernando Pessoa que ve la luz en nuestro país”.
--------Pero lo relevante de esa primicia argentina (primera en castellano con los heterónimos, primera en América Latina) no se limita a su concreción, de hecho pionera, sino también a la intensidad con que fue recibida en todo el ámbito de nuestra lengua. La aceptación de los lectores fue tan inmediata que en contado plazo, sin publicidad alguna, exigió sucesivas reediciones, anticipando lo ahora evidente: Pessoa conquista sus admiradores de a uno, de persona a persona, por la propia potencialidad de sus poemas, sin que se trate en absoluto de un éxito programado, superficial, y de forma tan indeleble que todavía –me consta-- aquella edición se conserva en bibliotecas privadas como un acontecimiento, y en el corazón y en la memoria como un entrañable compañero, de huella perdurable.

--------Ahora que una canonización universal confirma la premonición de Adolfo Casais Monteiro, que ya en 1958 lo vio como “el más universal y el más portugués de los poetas de este siglo”, me sigue sorprendiendo la exquisita avidez, la delicada fidelidad con que tantos lectores, en esta era de banalidad globalizada, viven como descubrimiento propio, trascendente y enriquecedor, a ese gran poeta distante, multifacético, exigente y oculto.
--------Una de las condiciones de cuyo encanto será siempre el carácter auténticamente enigmático, la irónica altivez de quien supo desnudarse a fondo: “Try to charm by what is in your silence” nos dejó dicho, en el inglés de su infancia, “Trata de seducir con lo que hay en tu silencio”.

--------Poco habría importado a Pessoa que sus inquietudes cambiaran de sentido en el contexto de otras épocas. ¿Cómo iba a imaginarse lineal, definitivo, quien vio hacerse en sí mismo a diversos creadores, de personalidades y obras diferentes? ¿Cómo iba a resultar explícito el mosaico de una personalidad celosamente oculta detrás de fantasmas fascinantes: “Eras muchos, eras todos, / y nunca eras nadie”?
--------Pero aún hoy, es del legendario baúl que en Lisboa conserva su disperso y al parecer infinito legado, de donde se continúa dando a luz nuevos libros de Pessoa. Y sus lectores, ya que se trata de obras exigentes, no son los de tanto best seller predigerido sino aquellos que, como dijo Ricardo Piglia, son los únicos para quienes vale la pena escribir: los que siguen buscando el texto único en la maraña de las librerías marginales.

--------Pessoa no sólo concretó lo que el genial Rimbaud había intuido: “Car JE est un autre” (“Porque YO es otro”). También nos dejó no pocos enigmas contagiosos. El hecho sorprendente de que su apellido: “Pessoa”, signifique al mismo tiempo “Persona” y “Nadie” en portugués, ya sería suficientemente premonitorio pero, además, su etimología nace en “Máscara”. De esas máscaras que son uno y muchos, de esas máscaras que revelan y velan, que cubren y descubren, Pessoa hizo nacer espejos, imborrables y hondos, que nos siguen hablando a la vez de él y de nosotros.
--------Porque el arte no puede ser ni juego, ni entretenimiento, ni espectáculo, sino apuesta desmedida. Como él mismo afirmó: “la literatura es la prueba de que la vida no alcanza”.

--------Mensaje (1934) fue el único libro en portugués que Pessoa editó en vida. Presentado al concurso de un movimiento nacionalista, le fue creado un premio de “segunda categoría”, a cuya entrega no asistió. Pero así había comenzando a convertirse en ese “super-Camoens” a cuya necesidad aludió (aparentemente sin involucrarse) en una célebre carta.
--------Imbuido en el mito que auguraba un mesiánico regreso del rey Don Sebastián para devolver a Portugal su edad de oro, resultaría muy pobre considerar apenas como argumentación patriótica (aunque no deja de serlo) a ese libro ejemplar, de deslumbrante y precisa limpidez.
--------No sólo porque dijo: “Soy, de hecho, un nacionalista místico, un sebastianista racional. Pero soy, aparte de eso, y hasta en contradicción con eso, muchas otras cosas”. Sino también porque añadió, frenando ensoñaciones imperiales: ”Para el destino que presumo será el de Portugal, las colonias no son necesarias”. Porque era portugués, sí, pero también (“mi alma atlántica”) mediterráneo, europeo, universal.
--------Epopeya concisa, mito hecho lenguaje vivo, Pessoa auténtico, los alcances de Mensaje nunca se agotan en una sola dirección. Las ilumina a todas, y de todas hace una: gran poesía, alimento de hombres sedientos de una grandeza que les dé sentido.

--------Cinco años después de la Revolución Rusa, Pessoa publica en una revista de Lisboa El banquero anarquista, el otro texto que, junto a Mensaje, fue reconocido por él en vida.
--------Lo que quizá se debe a su flagrante originalidad. Más diálogo platónico que narración, los engañosamente impecables argumentos (“¿Cómo subyugar al dinero, combatiéndolo? ¿Cómo hurtarme a su influencia y tiranía, no evitando su encuentro?”) de este banquero corrupto y exitoso que insiste en considerarse anarquista, concretan una cumbre de la ironía y del humor negro. Pero permiten calibrar, además, la compleja personalidad de su creador.
------- Porque, así como intenta revestir con reflexiones revolucionarias los negociados del protagonista, tan similares al desolador absolutismo de mercado imperante, esos mismos argumentos bastan para justificar la rebelión. Y anticipan, con lucidez, los dolorosos fracasos del llamado socialismo real.
--------Con irreprochable dialéctica se manifiestan, y se ocultan, los rostros cambiantes e hipnotizadores de la verdad. El banquero anarquista sigue siendo una pieza clave en el inquietante tablero de Fernando Pessoa.

--------Relacionado por él mismo con el Bernardo Soares autor del Libro del desasosiego, ese Barón de Teive capaz de afirmar que “Más vale soñar que ser” y del cual se editó post-mortem La educación del estoico, puede considerarse un semi-heterónimo, o sea alguien muy ligado con la personalidad de Pessoa. Quizá nunca como a través de esta máscara en gran medida transparente, llega a percibirse tanto de él, y en entresijos tan celosamente ocultos como los de su inexpugnable misoginia: “No serví para ninguno de los dos modos de gozar – ni para el placer de lo real ni para el placer de lo supuesto.”
--------Álvaro Coelho de Athayde, vigésimo Barón de Teive, altivo, escéptico y distante como el dandy de Baudelaire (“Tengo todas las condiciones para ser feliz, salvo la felicidad”), que ya ha decidido fríamente suicidarse, a medida que las relee por última vez va arrojando indiferente al fuego de su chimenea las páginas de ese casi diario donde apuntó, en fragmentos imborrables, su intensísima aventura espiritual. Cautivo de su razón y de su orgullo, prefiere silenciarse para siempre, antes que renunciar a su ideal inalcanzable: “El escrúpulo de la precisión, la intensidad del esfuerzo de ser perfecto.”

--------“Me propongo examinar el problema de la celebridad”. Esas palabras que abren su Eróstrato y la búsqueda de la inmortalidad, podrían confundirse con la fugaz audiencia que concede la sociedad del espectáculo, superficial y efímera. Pero pronto vemos que era en realidad opuesto el criterio de Pessoa: “La celebridad es la aceptación de que un hombre o un grupo de hombres son de alguna manera valiosos para la humanidad”.
--------Y resulta llamativo que aluda a su época con la misma lucidez con que predice genialmente la nuestra: “El esfuerzo continuado que requiere producir incluso un pequeño poema bueno excede la incapacidad constructiva, la mezquindad del entendimiento, la futilidad de la sinceridad y la desordenada pobreza de imaginación que caracterizan a nuestros tiempos”.
--------Anatema que se hace premonitorio en palabras nada complacientes: “Por un lado hay demasiada gente que escribe, que dibuja y que maltrata el arte de distintas maneras. Esto genera confusión. Por el otro lado, esta verdadera multitud de artistas hace de la publicidad y de la autoafirmación del más bajo nivel una defensa contra la oscuridad”.

--------Susan Sontag afirmó que “El gusto es el contexto, y el contexto ha cambiado.” Y Luis Cernuda señaló, citando a Bécquer, que la obra de arte alcanza las dimensiones de la imaginación que impresiona. Y se refería, sin duda, al legítimo alcance que una gran obra podía lograr, al ser descubierta y valorada por una cultura.
--------Pero hoy, emasculándola al masificarla, oscureciéndola al exhibirla a plena luz, la sociedad de consumo destruye con bárbara inocencia el sentido crítico, la negatividad de una gran obra mediante el simple recurso de hacerla triunfar en el mercado, sin volverla cultura,
--------No creo que sea posible con Pessoa. Su renombre no deriva de la aprobación masiva, sino que sus lectores siguen surgiendo espontáneamente, de uno en uno. A pesar de encontrarse traducido casi en todo el mundo, a pesar de los incontables estudios sobre su obra y su persona, algo lo mantiene fuera de la desoladora tiranía del mercado.
--------Algo secreto seguirá siempre vigente en el Pessoa público. Algo intransferible. ¿Qué puede hacer la sociedad del espectáculo con alguien capaz de palabras tan ferozmente irrecuperables como éstas? “Si escribir –en el sentido de escribir para decir algo-- es un acto que tiene el cuño de la mentira y el vicio, criticar cosas escritas no deja de tener su correspondiente aspecto de curiosidad mórbida o de futilidad perversa. Y cuando la crítica es, además, escrita, su inmoralidad esencial se refina hasta lo repugnante. Se contagia de la enfermedad del criticado: el hecho de existir en lo escrito.”



--------Fernando Pessoa es felizmente irrecuperable. Como su gemelo no menos oscuro e indeleble, Franz Kafka, en una carta a Franz Werfel de 1923, bien hubiera podido decirnos: “¿De qué estás hablando? ¿Qué ocurre? Literatura, ¿qué es eso? ¿De dónde viene? ¿Para qué sirve?”. Lo cual prueba que ambos fueron y son auténticos escritores, escritores de raza, nunca apenas meros literatos.




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Bibliografía:

Poemas de Alberto Caeiro, de Fernando Pessoa. Selección, versión, prólogo y notas de Ángel Crespo. Ediciones Rialp, Madrid, 1957, 66 páginas.
Poemas, de Fernando Pessoa. Selección y traducción de Rodolfo Alonso. Incluido en revista “Poesía Buenos Aires”, nº 30, Buenos Aires, primavera de 1960, páginas 311 a 314.
Poemas, de Fernando Pessoa. Selección, traducción y prólogo de Rodolfo Alonso. Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, 213 páginas.
Lluvia oblicua y otros poemas, de Fernando Pessoa, Mário de Sá Carneiro y otros. Estudio preliminar, selección, traducción y notas de Rodolfo Alonso. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1983, 155 páginas.
Cincuenta años después de Pessoa. Incluido en La palabra insaciable, de Rodolfo Alonso. Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1992, páginas 59 a 67.
La educación del estoico, de Fernando Pessoa. Traducción de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2002, 111 páginas.
Poemas, de Fernando Pessoa. Traducción de Rodolfo Alonso. Incluido en Poetas portugueses y brasileños: de los simbolistas a los modernistas, de José Augusto Seabra. Edición bilingüe. Thesaurus Editora, Brasilia, 2002, páginas 93 a 111.
El banquero anarquista, de Fernando Pessoa. Traducción de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2003, 95 páginas.
Mensaje, de Fernando Pessoa. Edición bilingüe. Traducción de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2004, 158 páginas.
Antología poética, de Fernando Pessoa. Selección, traducción y prólogo de Rodolfo Alonso. Editorial Argonauta, Buenos Aires, 2005, 204 páginas.
Aforismos y afines, de Fernando Pessoa. Traducción y prólogo de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2005, 102 páginas.
Escritos autobiográficos, automáticos y de reflexión personal, de Fernando Pessoa. Traducción de Rodolfo Alonso. Emecé Editores, Buenos Aires, 2005, 287 páginas.
Pessoa(s). Incluido en La voz sin amo, de Rodolfo Alonso. Alción Editora, Córdoba, 2006, páginas 57 a 60.
Anónimo transparente. Una interpretación gráfica de Fernando Pessoa, por Hermenegildo Sábat. Prólogo de Rodolfo Alonso. Universidad Nacional de Quilmes, Bernal, 2007.

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8.8.11

Cuestionario Schmidt


sábado 6 de agosto de 2011

RODOLFO ALONSO ( BUENOS AIRES,1934 )

1. qué objetos te acompañaron toda tu vida?

DEMASIADOS.

2. sentís presencias, voces, músicas del trasmundo?

NO HASTA EL MOMENTO.

3. qué pensás de la rosa, los anillos, el mar y los tatuajes?

LO QUE ELLOS DECIDAN.

4. cuál es tu superstición?

NO CONOCERLA.

5. en qué parte del cuerpo, el aire o el paisaje sentís la poesía?

¿QUIÉN SERÁ ESE DEL QUE HABLAN?

6. escribís mientras escribís o antes o después?

DEPENDE.

7. qué autores no releerías?

BASTANTES.

8. de los poetas que conociste cuál, cuales te parecieron que unían su vida a sus palabras?

NO MUCHOS.

9. qué, quién, quiénes escribe en vos?

ME GUSTARÍA SABERLO.

10. vuelven algunas palabras, algunos temas o algunos climas?

PUEDE OCURRIR.

11. en tu vida, la poesía como propósito, destino o circunstancia?

YO NO BUSCO, ME ENCUENTRA.

12. qué quisieras leer mañana, que quisieras releer para siempre?

ALGUNAS DE ESAS LÍNEAS QUE ALCANZAN PARA SIEMPRE.

13. qué pensás del romanticismo alemán?

QUE SIN SABER ALEMÁN ES IMPOSIBLE HABERLO CONOCIDO.

14. el silencio, la soledad, la transparencia, el orden, adentro, afuera, a veces, nunca?

NO SIEMPRE.

15. qué fue lo imposible?

¿DE QUÉ? ¿DE QUIÉN?

16. la poesía es un arma cargada de futuro, pasado, eternidad?

ESO DICEN.

17. la poesía es literatura?

SÍ Y NO.

18. qué lugar ocupa la poesía argentina en Latinoamérica y en la lengua castellana?

LA CUESTIÓN ME SUPERA, AMPLIAMENTE.

19. cuáles poetas argentinos te parece que deberían estar y no están? /

ELLOS SABRÁN.

20. alguien te llevó o fuiste solo a esa palabra oscura?

¿CÓMO SABERLO?

21. fuera de la poesía que campo del arte te interesa?

TODO ES POESÍA O NADA ES POESÍA.

22. la poesía es una tarea del espíritu o una emanación de la historia ¿hay espíritu, hay historia?

SI SUPIERA LES DIRÍA.

23. cuál es la mayor dificultad en la relación existencia-poesía?

PREGUNTAS COMO ÉSTA.

24. quisieras responder otras preguntas, quisieras hacer otras preguntas?

PREFERIRÍA NO HACERLO.

Publicó:

* “Salud o nada”. Poesía. Rodolfo Alonso, ediciones Trayectoria, Buenos Aires, 1954.
* “Buenos vientos”. Poesía. Rodolfo Alonso, ediciones Poesía Buenos Aires, Buenos Aires, 1956.
* “El músico en la máquina”. Poesía. Rodolfo Alonso, con dibujos de Libero Badii, Librería Galatea, Buenos Aires, 1958.
* “Duro mundo”. Poesía. Rodolfo Alonso, con un dibujo de Eduardo A. Serón, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 1959.
* “El jardín de aclimatación”. Poesía. Rodolfo Alonso, con dibujos de Clorindo Testa, Boa, Buenos Aires, 1959.
* “Gran Bebé”. Poesía. Rodolfo Alonso, ediciones Poesía Buenos Aires, Buenos Aires, 1960.
* “Poèmes”. Antología poética. Rodolfo Alonso, con selección y traducción de Fernand Verhesen, Éditions Le Cormier, Bruselas, 1961.
* “Entre dientes”. Poesía. Rodolfo Alonso, con un dibujo de Alfredo Hlito, Fondo de Escritores Asociados, Buenos Aires, 1963.
* “Hablar claro”. Poesía. Rodolfo Alonso, con dibujos de Rómulo Macció y portada de Rogelio Polesello, editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1964. Premio Fondo Nacional de las Artes.
* “Relaciones”. Poesía. Rodolfo Alonso, Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1968.
* “Hago el amor”. Poesía. Rodolfo Alonso, con prólogo de Carlos Drummond de Andrade, Editorial Biblioteca, Rosario, 1969.
* “Guitarrón”. Poesía. Rodolfo Alonso, ediciones La Ventana, Rosario, 1975.
* “Señora Vida”. Poesía. Rodolfo Alonso, con un dibujo de Guillermo Roux, editorial Galerna, Buenos Aires, 1979.
* “Cien poemas escogidos”. Antología. Rodolfo Alonso, Fundación Argentina para la Poesía, Buenos Aires, 1980.
* “Sol o sombra”. Poesía. Rodolfo Alonso, editorial Libros de América, Buenos Aires, 1981.
* “Poesía: lengua viva”. Ensayo. Rodolfo Alonso, editorial Libros de América, Buenos Aires, 1982. Mención Especial en el Premio Nacional de Ensayo.
* “Alrededores”. Poesía. Rodolfo Alonso, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1983.
* “No hay escritor inocente”. Ensayo. Rodolfo Alonso, Librería del Plata, Buenos Aires, 1985. Premio Fondo Nacional de las Artes, Segundo Premio Municipal de Ensayo, Mención Especial en el Premio Nacional de Ensayo.
* “Jazmín del país”. Poesía. Rodolfo Alonso, con dibujos de Josefina Robirosa, Juan Grela y Guillermo Roux, editorial Ocruxaves, San Isidro, 1988. Tercer Premio Regional de Literatura.
* “Jazmín del país”. Poesía. Rodolfo Alonso, con un dibujo de Guillermo Roux, Ediciós do Castro, Sada, España, 1988.
* “El fondo del asunto”. Relato. Rodolfo Alonso, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1989.
* “Liturgias de una lengua”. Ensayo. Rodolfo Alonso, Ediciós do Castro, Sada, España, 1989.
* “La palabra insaciable”. Ensayo. Rodolfo Alonso, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1992.
* “Poemas escogidos”. Antología. Rodolfo Alonso, con prólogos de Milton de Lima Sousa y Daniel Samoilovich, Ediciós do Castro, Sada, España, 1992. Segundo Premio Regional de Literatura.
* “70 poemas de 35 años”. Antología. Rodolfo Alonso, con prólogo de Fernand Verhesen, Ediciones de la Aguja, Buenos Aires, 1993.
* “Música concreta”. Poesía. Rodolfo Alonso, con prólogo de António Ramos Rosa, editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1994. Premio Fondo Nacional de las Artes, Segundo Premio Nacional de Poesía.
* “Lengua viva”. Antología poética. Rodolfo Alonso, ediciones La Hoja Murmurante, Toluca, México, 1994.
* “Poemas”. Antología. Rodolfo Alonso, ediciones de la revista Golpe de Dados, Bogotá, 1995.
* “Tango del gallego hijo”. Relato. Rodolfo Alonso, Ediciós do Castro, Sada, España, 1995.
* “Antología poética”. Rodolfo Alonso, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1996.
* “Defensa de la poesía”. Ensayo. Rodolfo Alonso, editorial Vinciguerra, Buenos Aires, 1997.
* “Elle, soudain”. Antología bilingüe. Rodolfo Alonso, con prólogo y traducción de Fernand Verhesen, en colaboración con Roger Munier y Jean A. Mazoyer, Editorial L´Harmattan, París, 1999.
* “El arte de callar”. Poesía. Rodolfo Alonso, contratapa de Juan José Saer. Alción Editora, Córdoba, 2003. Premio Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia).
* “Antologia pessoal”. Antología bilingüe. Rodolfo Alonso, traducción de José Augusto Seabra, Anderson Braga Horta y José Jeronymo Rivera, Thesaurus Editora, Brasilia, 2003.
* “La otra vida”. Antología poética. Rodolfo Alonso, con prólogo de António Ramos Rosa, Común Presencia Editores, Bogotá, 2003.
* “Canto hondo”. Antología poética. Rodolfo Alonso, Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela, 2004.
* “Poesía junta”. Antología. Rodolfo Alonso, con prólogo de Juan Gelman, Alforja, México, 2006.* “La voz sin amo”. Ensayo. Rodolfo Alonso, con prólogo de Héctor Tizón, Alción Editora, Córdoba, 2006. Premio Único de Ensayo Inédito de la Ciudad de Buenos Aires.
* “Poemas pendientes”. Poesía. Rodolfo Alonso, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2006.
* “República de viento”. Ensayo. Rodolfo Alonso, editorial Leviatán, Buenos Aires, 2007.
* “Dejen en paz a la Gioconda”, de Alfredo Hlito. Edición, revisión, prólogo y notas de Rodolfo Alonso. Ediciones Infinito, Buenos Aires, 2007.
* “La voz sin amo”. Ensayo. Rodolfo Alonso, con prólogo de Héctor Tizón, Ediciones de Medianoche, Zacatecas, 2008.
* “Il rumore del mondo”. Antología poética bilingüe. Rodolfo Alonso, con prólogo de Juan Gelman. Edizioni Ponte Sisto, Roma, 2009.
* “Ser sed”. Antología poética. Rodolfo Alonso, con prólogo de Juan Gelman. Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2009.
* “La vida entera”. Antología poética. Rodolfo Alonso, con prólogo de Juan Gelman y dibujos de Cándido Ballester. Universitat de les Illes Balears, Palma de Mallorca, 2009.
* “Poemas pendientes”. Poesía. Rodolfo Alonso, con prólogo de Lêdo Ivo. Alción Editora, Córdoba, 2010.
* “Poesía Buenos Aires (1950-1960)”. Antología íntima. Edición, prólogo y notas de Rodolfo Alonso. Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2010.
* "Entre dientes". Poesía. Rodolfo Alonso.Con una carta de Jorge Teillier. Pequeño Dios Editores.Santiago de Chile.2011

Publicado por Alejandro Schmidt

http://lapoesiapregunta.blogspot.com/2011/08/rodolfo-alonso-buenos-aires1934.html

28.7.11

Rodolfo Alonso en Chile

El nuevo sello chileno Pequeño Dios Editores acaba de lanzar “Entre dientes”, libro de poemas del escritor argentino Rodolfo Alonso. Quien, por primera vez, es publicado en Chile.
El volumen incluye una emotiva carta al autor del poeta Jorge Teillier, fechada en Santiago en 1979. Y es publicado contemporáneamente con la reedición de “El espejo de agua” y “Ecuatorial”, primeros libros del gran poeta chileno Vicente Huidobro.
“Entre dientes”, que reúne poemas escritos entre 1956 y 1958, en plena juventud del autor, fue publicado originalmente en Buenos Aires, en 1963, ilustrado con un dibujo original del pintor Alfredo Hlito,

¿Es Mario Vargas Llosa liberal?






Martes, 26 de abril de 2011
FERIA > Opinión


¿Es Mario Vargas Llosa liberal?
Por Rodolfo Alonso *


En principio, me desilusionó. Después de tanta bulla mediática, que aprovechó un desacuerdo inicial raudamente cicatrizado por nuestra Presidenta, Mario Vargas Llosa habló al fin en la mal llamada Feria del Libro (que debería ser en realidad Feria del Negocio del Libro). Y lo hizo sin limitación alguna, ante un público que dispuso no de una sino de dos salas, todo el acto (que cerró un largo monólogo disfrazado de entrevista) fue transmitido íntegro por televisión, los medios adictos lo arroparon como siempre, y hasta Página/12 le dedicó la tapa y un reportaje en sus tres primeras páginas.
Su acotada alocución, leída, no me resultó al cabo llamativa ni por el brillo literario ni por la novedad de los conceptos. La vulgata neoliberal fue reiterada, como si el Consenso de Washington o la reaganomics no hubieran estallado, tal como lo están ahora mismo padeciendo sus pueblos, en el mismísimo Primer Mundo. Pero algo me sigue sorprendiendo: que se sigan contrabandeando ideas opuestas bajo palabras que las contradicen. Hace ya mucho tiempo que, como anunció George Orwell en su difundido 1984, se reiteran vocablos que significan exactamente lo contrario de aquello que se les quiere hacer decir. Una de esas palabras, ya desde hace mucho trajinada es, por ejemplo, “liberal” y su genérico, “liberalismo”.
Sólo de manera burda, pero a la vez cínicamente eficaz, se puede intentar aplicar esos rótulos a lo que, en carne propia, nos tocó comenzar a padecer bajo el Proceso para culminar en los noventa: desguazamiento del Estado y la industria nacional, liquidación de los derechos sociales y laborales, indefensión ante la rapacidad financiera y multinacional, quebranto y miseria general, anulación de la entidad de ciudadano y de persona, imposición de criterios de rentabilidad empresaria como único valor, haciendo tabla rasa de toda solidaridad, imponiendo un vaciamiento ya no sólo económico sino ético y cultural, promoviendo un individualismo tan egoísta que resulta suicida.
Como bien dijo un gran intelectual antifascista italiano, Elio Vittorini, “la milenaria corriente liberal en la cual la revolución de clase de la burguesía supo a su tiempo insertarse”, tiene raíces hondas y una larga historia de enfrentamientos con el absolutismo monárquico y el totalitarismo religioso, que pretendían ocupar y regir toda la escena cultural y social. Y se puso de manifiesto, entre los siglos XVIII y XIX, con las grandes revoluciones europeas y americanas, americanas y europeas, que dieron origen a las naciones modernas.
Los derechos civiles y los derechos humanos son el resultado de una larga epopeya, a la vez siempre inconclusa. “Porque la libertad de expresión está en peligro siempre. La amenazan no sólo los gobiernos totalitarios y las dictaduras militares, sino también, en las democracias capitalistas, las fuerzas impersonales de la publicidad y del mercado. Someter las artes y la literatura a las leyes que rigen la circulación de mercancías, es una forma de censura no menos nociva y bárbara que la censura ideológica.”
Quien dijo esto fue alguien al cual los seudoliberales solían en apariencia rendir culto, pero de quien se cuidaron bien de difundir esos conceptos: Octavio Paz. El mismo que, en reportaje de Jacques Julliard para Le Nouvel Observateur, agregó: “Tocqueville vio eso bien. Habla de una vulgarización de la vida democrática y hasta de una incompatibilidad entre la poesía y la democracia moderna. La cuestión subsiste. Se habló del desastre del autoritarismo, sería preciso hablar del desastre del capitalismo liberal y democrático, en el dominio del pensamiento como en el de la vida cotidiana; la idolatría del dinero, el mercado transformado en valor único que expulsa a todos los otros”.
Es decir, algo que ya sabían muy bien liberales como el nicaragüense Augusto César Sandino, capaz de oponerse al imperialismo estadounidense. O como nuestro Lisandro de la Torre, autodefinido como “liberal orgánico”, que pagó con la vida su lucha contra la corrupción encarnada, entre otros, por los grandes frigoríficos ingleses. O como el perpetuo disidente Bertrand Russell que, siendo aristócrata, empezó como pacifista preso y terminó presidiendo el Tribunal Internacional para los Crímenes de Guerra en Vietnam.
Liberales como el italiano Randolfo Pacciardi, comandante del Batallón Garibaldi, que combatió en las Brigadas Internacionales defendiendo a la República española y que, tras la liberación, fue el único ministro de guerra que convocó un concurso de poesía. O como sus compatriotas, los hermanos Carlo y Nello Rosselli, aquellos “socialistas liberales” asesinados por el fascismo. Como lo fue el precoz Piero Gobetti, fundador del periódico La Revolución Liberal, pero capaz de escribir en el de Gramsci. Y como Norberto Bobbio, que preconizó toda su vida el reencuentro de la revolución social con los valores liberales y, en plena vigencia de la absurda profecía de Fukuyama, dejó su libro Derecha e Izquierda, subtitulado “Razones y significados de una discusión política”.
Liberales como sin duda fue nuestro Arturo Illia, acaso una de las últimas esperanzas de la democracia argentina, a quien destituyó un premonitorio golpe militar por enfrentarse a las multinacionales del petróleo y los medicamentos, y no por su supuesta inercia. O como el socialista Carlos Sánchez Viamonte, que llamó Liberalis a su revista. O como el científico y humanista Mario Bunge, quien se proclamó “liberal de izquierda”.
Me parece injusto, y me parece equivocado, permitir que se siga encubriendo con los dignos nombres de “liberalismo” y “liberal” lo que en realidad debería ser denominado “neoliberal” o “neocon”. Porque no es casual (nada es inocente en asuntos de lenguaje), que Norteamérica siga empleando el término inglés “liberal”, acentuado fonéticamente en la “i”, con el significado de “progresista”.
Un liberal auténtico se enfrenta sí con los poderes del Estado, cuando éste daña la libertad individual o cívica, pero lo hace enfrentándose también, en defensa de los mismos derechos, contra cualquier otro poder que se proponga amenazarlos: sea social, militar, religioso, cultural o, en estos tiempos, primordialmente económico, ningún liberal que se precie puede defender, si quiere serlo, monopolios, oligopolios, corporaciones y multinacionales, económicas o financieras, y peor aún si son globalizadas, universalizadas, frente a las cuales el individuo no tenga el simple derecho a decir “no”, ese derecho que es orgullo y garantía de cualquier liberal.
Desenmascarar a los seudoliberales de esta época, que no se amilanaron en propiciar o ser funcionarios de dictaduras sangrientas, como las de Videla y Pinochet por citar sólo las dolorosamente cercanas, es precisamente la tarea de cualquier liberal. Porque no fue Martínez de Hoz, sino León Trotsky quien afirmó: “El liberalismo fue, en la historia de Occidente, un poderoso movimiento contra las autoridades divinas y humanas, y con el ardor de la lucha revolucionaria enriqueció a la vez la civilización material y la espiritual”. Y no fue Domingo Cavallo, sino Adam Smith quien aclaró: “Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si en ella la mayor parte de los miembros es pobre y desdichada”.
Pero sí fueron de Mariano Grondona, en La Nación del 29 de octubre de 2000, estas palabras que delatan con absoluta nitidez a qué nos referimos: “Tendremos que resignarnos, por lo visto, a la idea de que la democracia contemporánea no es íntegramente democrática, sino un sistema mixto entre dos elementos: el voto formal y las encuestas; y un elemento oligárquico: el poder económico”.
¿Es ése un punto de vista “liberal”?, me animaría a preguntarle a Vargas Llosa, si confiara en su voluntad de responderme. Pero quien lo hace sin duda, de antemano, es uno de los últimos grandes humanistas europeos, un firme devoto de la mejor literatura: George Steiner, para quien: “Hoy, la censura es el mercado”.
* Poeta y traductor.
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10.5.11

RODOLFO ALONSO EN AUSTRIA

El poeta, traductor y ensayista argentino Rodolfo Alonso ha sido especialmente invitado por el Foro Literario Austria-Latinoamérica, cuyo VI Festival Latinoamericano de Poesía en Viena se realizará en dicha ciudad, capital de Austria, del 6 al 9 de junio próximo.
En su transcurso, participará en un coloquio con estudiantes de la Universidad de Viena y brindará varias lecturas de sus poemas, los que serán acompañados por su versión en alemán, especialmente realizada para la ocasión.
Esas mismas traducciones serán publicadas, a posteriori, en un volumen de carácter bilingüe.